RÉPLICA A PAPINI

A EUROPA

¡A tí, madre intelectual de Latino América, te saludamos con todo respeto, la admiración y el cariño que mereces!

¡Jamás hubiéramos creído que llegara a brotar de nuestra pluma una sola palabra que no fuera en honor tuyo; pero el escritor italiano Giovanni Papini, al formular un severo e injusto juicio en contra de Latino América, cometió la torpeza de pretender establecer un parangón entre tu cultura y la nuestra –la de Latino América- diciéndonos que cuanto hemos producido resulta mediano al compararlo con los frutos de tus ingenios!

Tal actitud de Papini, nos obligó a estudiar con todo detenimiento nuestra situación en el campo musical, supuesto que nuestro “Grupo 13 Metropolitano”, fue organizado especialmente para propagar en el país y en el extranjero las nuevas teorías y procedimientos musicales del Maestro Julián Carrillo, nacido en Latino América –en México- y el resultado de ese cuidadoso estudio fue enteramente favorable para la América Latina, y arrojó, en cambio, un fuerte déficit espiritual en contra de Europa.

El estudio técnico e histórico que tuvimos que hacer, va en la páginas siguientes; pero debemos decirte, Europa, madre espiritual de América, que no obstante ese déficit en contra tuya y a favor nuestro en materia musical, ¡no se aminora en absoluto la admiración, el respeto y el cariño que te hemos tenido!

Si en algún momento al leer nuestro escrito te sientes molesta, culpa es de Papini y no de nosotros.

“Grupo 13 Metropolitano de la ciudad de México”, D.F. México.

GIOVANNI PAPINI

En la “Revista América” que se publica en la ciudad de Bogotá, Colombia, aparecieron unas declaraciones del escritor italiano Giovanni Papini, en las cuales afirma que nada de mérito ha producido América Latina, y que lo mejor de ella es sólo medianía en Europa.

Entre otras, dice estas palabras: “QUE AMÉRICA LATINA NO HA PRODUCIDO NINGUNA CREACIÓN DEL PENSAMIENTO O DEL ARTE, QUE VAYA A ENRIQUECER POR LEGÍTIMO DERECHO EL PATRIMONIO INTELECTUAL DEL GÉNERO HUMANO”.

El juicio de Papini, citado textualmente, ha sido ampliamente comentado en los diversos sectores de cultura de toda América Latina; y el “Grupo 13 Metropolitano” de la ciudad de México, D.F., México, que está en la posibilidad de salir en la defensa de la cultura latino continental ilustrando a Papini sin apasionamiento, pero sí con la firmeza que da la verdad histórica, ha dejado pasar el tiempo para que se manifiesten en toda su extensión los comentarios que merece lo aseverado por Papini antes de hacer oír su voz, para decirle que: ¡AMÉRICA LATINA SÍ HA PRODUCIDO UN FENÓMENO EN EL CAMPO DEL ESPÍRITU QUE SUPERA A CUANTO CONOCÍA LA HUMANIDAD ANTES DE ESA CONQUISTA! Que ese fenómeno se logró en el campo de la música con el “Sonido 13” denominado así por su autor; fenómeno que ha recibido ya la sanción histórica y técnica de todo el mundo civilizado, y que como México, donde tal hecho ocurrió, es parte de América Latina, el “Grupo 13 Metropolitano” se honra en declarar ante el mundo entero que Latino América “SI HA PRODUCIDO EN EL PENSAMIENTO Y EN EL ARTE UN FENÓMENO QUE HA ENRIQUECIDO YA POR LEGÍTIMO DERECHO EL PATRIMONIO INTELECTUAL DEL GÉNERO HUMANO”, lo que Papini ignora; y que ese fenómeno se ha realizado en las regiones más altas de la cultura: en la Música.

El mundo enteró habló ya acerca del sorprendente hecho, emitiendo juicios de tal naturaleza, que están y estarán en pié ante cualquiera objeción que pudiera levantarse en contra de tan extraordinaria conquista espiritual, “El Sonido 13”, que abarca a la vez las regiones del pensamiento y las del arte, con lo cual se da un merecido mentís a Papini.

Haremos historia: Fue en el año de 1895 cuando el mexicano Julián Carrillo, alumno del Conservatorio Nacional de Música en esta ciudad de México, logró dividir el tono musical en 16 partes o intervalos.

Transcurrieron los años, sin que el autor de aquella conquista, concediera importancia alguna a lo que había realizado; y no fue sino hasta después de un cuarto de siglo, al leer en la prensa musical europea, que urgía conquistar nuevos sonidos, cuando el músico mexicano se dio cuenta de la trascendencia incalculable de su hallazgo.

En un libro de “Pláticas Musicales” escrito por Julián Carrillo en el año de 1912 y publicado en 1923, incluyó un capítulo titulado “El Sonido número 13”, en el cual narraba el extraordinario hecho; pero como no faltó quien pusiera en duda que aquella maravilla en la que jamás había soñado el mundo fuera positivamente de Julián Carrillo, entonces el músico mexicano acudió a la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de nuestro país, solicitando que se abriera una encuesta universal por conductos diplomáticos, para que los centros musicales más respetables del orbe, opinaran a base histórica y técnica, si lo que Carrillo anunciaba –la conquista de los dieciseisavos de tono- eran algo nuevo o no.

Con tal motivo se recibieron en la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México, juicios oficiales contundentes, enviados por los países más avanzados del mundo en materia musical, empezando por la gran Alemania de 1925, la que dijo oficialmente: “QUE UNA DIVISIÓN DEL TONO EN 16 PARTES, FUNDAMENTO DE LA NUEVA TEORÍA MUSICAL DE JULIÁN CARRILLO, NO SE HABÍA HECHO ANTES DE ÉL NI SIMULTÁNEAMENTE”.

Este juicio de Alemania era todo en honor de México y de Latino América; pues en él se afirmaba ante el mundo, “que nadie antes que Julián Carrillo ni simultáneamente con él había logrado la conquista de los dieciseisavos de tono”, intervalos que servirán de elementos básicos para la música de muchos siglos por venir.

Con tal declaración, Alemania colocó a México (y con él a Latino América), en el mismo rango que Grecia y Roma, únicos países conquistadores de sonidos que ha habido en el mundo.

Es falso por lo mismo lo que Papini afirma; esto es: “Que América Latina no ha producido ninguna creación del pensamiento o del arte, que vaya a enriquecer por legítimo derecho, el patrimonio intelectual del género humano”.

No señor Papini, está usted equivocado; pues lo que México ha logrado y con México Latino América, supera a cuanto antes existió en el campo de la música, hasta la aparición del Sonido 13, y tal hecho es un patrimonio intelectual y espiritual que Latino América legará al género humano.

Citamos ya las palabras de Alemania, el país maravillosamente musical que ha sido a través de los últimos siglos maestra en el mundo de esta materia, y de ellas se desprende que corresponde a América Latina el privilegio de haber conquistado los dieciseisavos de tono sobre los cuales y sus ramificaciones, se está elaborando la música futura.

Tenemos pues derecho de protestar por la afirmación de Papini de que, lo mejor de América Latina es sólo medianía en Europa.

Reconocemos, señor Papini, que lo que nos falta en Latino América, es cierta altivez o petulancia, tan característica de algunos europeos, que dormidos en laureles a veces marchitos ya, llegan a suponer, candorosamente, que ellos o sus países, son poseedores únicos de la alta cultura espiritual en el mundo, error que los lleva a situaciones falsas, y a veces hasta ridículas.

Continuaremos el análisis histórico del fenómeno del Sonido 13, dando a conocer los juicios emitidos por otras eminencias europeas especialistas en materia musical además de Alemania, y que son también a favor de México, o sea, de Latino América.

Después del juicio respetabilísimo de la patria de Bach, Beethoven y Wagner, se recibió en México el que enviara Francia, en relación con los dieciseisavos de tono, firmado por el célebre Vicent D’Indy, quien dijo: “QUE HASTA AQUELLA FECHA, –julio de 1925- NUNCA EN FRANCIA SE HABÍA OÍDO HABLAR DE COSA SEMEJANTE”.

Francia, señor Papini, la maravillosa Francia, declaró por boca de la personalidad eminentísima de D’Indy, que jamás había oído hablar de cosa semejante; con lo cual ninguna duda quedaba ya, de que México, y con México, Latino América, había logrado producir “una creación del pensamiento y del arte para enriquecer por legítimo derecho, el patrimonio intelectual del género humano”, con lo cual recibe usted, señor Papini, un penoso mentís. ¿Quedará duda alguna de tal conquista de la América Latina después de conocer lo que opinaron del fenómeno musical de los dieciseisavos de tono a que nos referimos, Francia y Alemania, demostrando con palabras inequívocas de ambos países –los más avanzados del orbe en materia musical- que la conquista de América era algo desconocido en la gloriosa Europa? Tenemos pues votos de calidad insuperable –los de Alemania y Francia- que reconocen a favor de México, o sea a favor de América Latina, la conquista de un fenómeno musical absolutamente desconocido en el viejo mundo, lo que comprueba una vez más que Latino América sí ha producido en el pensamiento y en el arte un fenómeno que ha enriquecido ya por legítimo derecho, el patrimonio intelectual del género humano. Nos estamos refiriendo a Latino América, por que es la parte de nuestro continente a la que se ha referido Papini; pero la revolución del Sonido 13 corresponde por igual a todos los países de América, inclusive Estados Unidos y Canadá.

Además de los juicios citados que son honrosísimos para nuestro continente, debemos referirnos a otro de altísima calidad, el de Suecia, que felicitó a México por conducto de la Academia Real de Bellas Artes de Estocolmo, “por tener en Julián Carrillo una personalidad tan eminente, con la doble capacidad de hombre científico y artista”.

Juicios como los citados ya, se emitieron en las principales naciones del mundo, tanto de Europa como de América y aún de Asia.

La documentación respectiva está en nuestro poder. Queda pues en el haber de la cultura de Latino América, por declaraciones de todo el mundo civilizado, incluyendo a Alemania, Francia y Suecia, la conquista de un fenómeno musical absolutamente desconocido no sólo en Europa, sino en los demás continentes citados ya, lo que comprueba una vez más que Latino América SI HA PRODUCIDO EN EL PENSAMIENTO Y EN EL ARTE UN FENÓMENO QUE HA ENRIQUECIDO YA POR LEGÍTIMO DERECHO EL PATRIMONIO INTELECTUAL DEL GÉNERO HUMANO.

Una vez que hemos dado a conocer los juicios de los países que reconocen a México, y con México a Latino América, la paternidad del nuevo elemento –el dieciseisavo de tono- del cual está surgiendo la cultura musical del futuro, analizaremos si la parte latina del Nuevo Mundo ha tenido la fuerza mental suficiente para producir una nueva técnica musical sobre las bases de su conquista de 1895 –los dieciseisavos de tono tantas veces citados- en cuyo límite auditivo quedaron incluidos por razones fisiológicas, todos los intervalos mayores que estos, o sean los 15avos, los 14avos, los 13avos, etc.; y con profunda satisfacción continental declaramos que Latino América sí estuvo capacitada mentalmente para resolver el tremendo problema de la Nueva Técnica Musical, supuesto que Julián Carrillo logró este resultado inaudito: ¡Producir una Nueva Técnica Musical para escribir composiciones sin emplear los sonidos de que se sirviera el mundo antes y después de la época cristiana, ni necesitar su sistema de escritura, ni sus escalas, ni sus acordes, con lo cual no fue necesaria ya la técnica musical elaborada por Europa, y que fue el fruto de muchos siglos de esfuerzos de espíritus superiores del viejo mundo!

Esta declaración nuestra significa que Latino América con la obra de Julián Carrillo SI HA PRODUCIDO EN EL PENSAMIENTO Y EN EL ARTE UN FENÓMENO QUE HA ENRIQUECIDO YA POR LEGÍTIMO DERECHO EL PATRIMONIO INTELECTUAL DEL GÉNERO HUMANO.

Julián Carrillo ha escrito ya música sin tonos ni semitonos, sin necesitar el papel pautado, sin necesitar llaves, sin necesitar notas, y sin necesitar sostenidos, ni bemoles, ni becuadros, ni dobles sostenidos, ni bemoles dobles, ni sostenidos ni bemoles mixtos. Además, Julián Carrillo ha sacado del misterio donde dormían miles y millones de nuevos acordes y miles y millones de nuevos ritmos; y ha logrado algo absolutamente inesperado: descubrir la Aritmética Sonora, producto neto de Latino América, que ha dado la base para que cualquiera cantidad numérica sea música, maravilla que puede desarrollarse tanto con los tonos y los semitonos, como con los tercios de tono y los cuartos, y los quintos, y los sextos, etc., y por lo mismo, Latino América, tiene derecho pleno de protestar cuando se le dice que no ha producido en el pensamiento o en el arte un fenómeno para enriquecer por legítimo derecho el patrimonio intelectual del género humano, supuesto que lo que está produciendo el Nuevo Mundo, está más allá, mucho más allá de lo que han conocido y conocen los países más avanzados de la Tierra en materia musical, Europa inclusive.

Por fortuna para usted, señor Papini, los habitantes de Latino América se distinguen por una exquisita educación secular; pues si no fuera así le habrían dicho: Señor Papini, está usted soñando al emitir su petulante juicio en contra de Latino América, ya que la vigorosidad mental y la fertilidad espiritual corresponden a América, conglomerado de países jóvenes y nuevos; pero si América dijera a usted tal cosa, caería en el mismo criterio erróneo de usted y sería petulante también.

Lo dicho por nosotros, demuestra que México, y con México Latino América, sí ha producido en el campo de la música algo que está mucho más allá de lo que Europa con todo su genio y con todas las inteligencias tan poderosas que ha tenido y tiene, lograra antes de la Revolución Musical del Sonido 13, producto ciento por ciento de Latino América.

Además de la parte histórica y la técnica, debemos decir a Papini que se han dado ya pruebas prácticas de las conquistas musicales del Sonido 13; pues Julián Carrillo ha escrito composiciones basadas en el intervalo mínimo de 1/16 de tono, y esas composiciones han recibido ya la sanción del público y la crítica.

Omitimos todos los juicios de la prensa de México y aún los de toda América Latina, para evitar que se crea que fue el paisanaje o la simpatía racial lo que dictó los juicios de las obras del Maestro Carrillo, y no la crítica severa e imparcial, razón por la cual nos referimos únicamente a lo que se ha dicho de la Nueva Música de Carrillo en Estados Unidos del Norte de América, o sea en la parte sajona del Nuevo Mundo.

Los juicios son sorprendentes, señor Papini; y citaremos a manera de preámbulo uno de la ciudad de Nueva York.

Cuando los grandes críticos de la ciudad maravillosa fueron a Europa a buscar novedades musicales, y al regresar declararon que nada nuevo habían encontrado en el viejo mundo, entonces una revista neoyorquina “Musical Advance” les dijo, que era erróneo ir a buscar novedades musicales a Europa, supuesto que la novedad única estaba en Nueva York con la nueva música de Julián Carrillo, basada en 16avos de tono. Tal juicio emitido en la ciudad de los rascacielos, es íntegramente en honor de Latino América.

Nos referimos en seguida a lo que opinaron los más eminentes críticos de Nueva York cuando se tocó en Town Hall una Sonata de Julián Carrillo a base de dieciseisavos de tono. Figuró en el mismo programa un quinteto de Schoenberg, el eminentísimo compositor tan conocido como admirado, y la crítica de la gran ciudad dijo: “La composición de Schoenberg hizo reír, y la de Julián Carrillo causó admiración y entusiasmo”.

Usted debe saber, señor Papini, que Schoenberg es la personalidad más prominente del mundo, en el arte de los doce sonidos; y ante la obra de esa eminencia no sólo no apareció mediocre ni medianeja la composición Latino Americana, la de Julián Carrillo, sino que mientras la del gran compositor europeo causó risas, la de Carrillo, Latino Americano, causó por el contrario admiración y entusiasmo.

Poco después, Leopoldo Stokowski, el eminente director tan conocido como admirado en todo el mundo, incluyó en sus programas de Nueva York y Filadelfia la nueva música de dieciseisavos de tono escrita por Julián Carrillo, en cuya ocasión se escucharon en el mismo concierto composiciones de Anton Von Webern, conceptuado como de lo más avanzado en Europa, así como de Debussy y Ricardo Wagner.

Como segundo número de aquel programa, figuraba el “Concertino” de Julián Carrillo, escrito en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono, y la gran Orquesta Sinfónica de Filadelfia acompañó en semitonos. Los juicios críticos fueron escalofriantes para Europa; pues se declaró unánimemente en la prensa musical, que después de oír el “Concertino” de Carrillo, Debussy parecía anticuado y que Ricardo Wagner había dejado la impresión de llevar al público a un mundo de colores primitivos.

Tal fue el efecto que causó en las multitudes y la crítica de las ciudades próceres, Nueva York y Filadelfia, la Nueva Música de Julián  Carrillo, producto legítimo de Latino América.

Hay algo más aún señor Papini.

El Jefe del Cuarteto de Arcos de Filadelfia, solicitó de Julián Carrillo unos ejercicios para empezar a practicar los cuartos de tono en sus respectivos instrumentos: violines, viola y violonchelo. Carrillo accedió a la súplica y escribió dos estudios, verdaderos balbuceos en cuartos de tono para los violines y la viola, entretanto que el violonchelo tocaría cuartos y octavos de tono. Esos estudios no fueron escritos con el propósito de que se tocaran en público, sino como simples ejercicios; y con sorpresa absolutamente inesperada, un buen día recibió Carrillo el programa de un concierto dado por aquel célebre Cuarteto de Filadelfia, en el que figuraban conjuntamente con tres cuartetos de Schubert, Beethoven y Ravel, los dos pequeños balbuceos escritos días antes por Carrillo, en cuartos y octavos de tono (éstos para violonchelo). En el acto llamó Carrillo por teléfono al gran violinista jefe del cuarteto. Fue dicho caballero a Nueva York, y al decirle Carrillo que aquellos dos estudios escritos por él y que veía incluidos en el programa, no eran para tocarse en público, sino únicamente para práctica privada, la contestación fue extraordinaria; pues díjole el jefe del cuarteto que si habían incluido él y sus compañeros los dos estudios de Carrillo para terminar el concierto después de tocar los cuartetos de Schubert, Beethoven y Ravel, habíanlo hecho por que las dos miniaturas dejaban impresión mucho más profunda en el auditorio, que las obras de los tres eminentes músicos citados antes.

Con este dato aumenta la lista de éxitos de la Nueva Música de América Latina, al ponerse en contacto con los gigantes de Europa, señor Papini; y como usted verá, técnicos especialistas en materia musical, no han declarado mediocre, como usted lo ha hecho, este producto de Latino América, ni cuando se escuchó –o por mejor decir- ni cuando se escucharon las obras de Julián Carrillo, en los mismos programas que las de Schoenberg, Wagner, Debussy, Schubert, Beethoven, Von Webern y Ravel.

Es el momento de decir a usted, señor Papini, que la gentileza de Latino América está muy alejada de la fraseología quizás un tanto presuntuosa de quienes llaman mediocre lo que produce Latino América; pues Julián Carrillo ha dicho de manera modesta y gentil, que con su música del Sonido 13, México, su patria, pagará a la madre Europa su deuda de cultura, ofrendándole una nueva música; y ante esta actitud tan modesta de Latino América, resultan hasta grotescas las declaraciones de usted al juzgar a los artistas e intelectuales de esta parte del Nuevo Mundo.

Continuemos. Dice Papini que lo mejor que ha producido América es sólo mediano en Europa.

Si esto fuera así; ¿cómo podría explicar dicho señor que obras musicales selectísimas en Europa, de autores tan eminentes como Schoenberg, Wagner, Debussy, Schubert, Beethoven, Von Weber y Ravel, palidecieran al recibir el choque de composiciones musicales de Latino América cuando se tocaron en las grandes salas de conciertos de Estados Unidos?

A pesar de las frases despectivas de Papini, la nobleza de Latino América no se altera, y pone a la disposición de todos los músicos de Europa sus conquistas sin reserva alguna; y el “Grupo 13 Metropolitano” ofrece a Europa en el nombre de la cultura musical de América Latina, que los músicos europeos que quieran saber cómo se escriben composiciones musicales sin tonos ni semitonos, sin papel pautado, sin llaves, sin notas y sin accidentes, que vengan a México, en donde Julián Carrillo les impartirá todas las enseñanzas en la materia; y decimos con satisfacción que no sólo Julián Carrillo impartirá tan altas enseñanzas, sino también sus discípulos. Esas enseñanzas, llegado el caso, se impartirán con placer a cuantos músicos europeos las solicitaren.

Que los músicos europeos que quieran saber cómo se escriben composiciones con tercios de tono, con cuartos, quintos, sextos, etc., etc., vengan a Latino América donde se les enseñará la técnica para el empleo de estos elementos sonoros.

Que los músicos europeos que deseen saber cómo se logran miles y millones de escalas; miles y millones de acordes, miles y millones de ritmos, ventan a Latino América –a México- con la certeza de que Julián Carrillo les impartirá gustoso las enseñanzas en todos esos problemas.

Que los músicos europeos que quieran conocer la Aritmética Sonora de que hemos hablado, que vengan a Latino América y conocerán la maravilla de que toda cantidad numérica sea música; pues en México se les impartirán las enseñanzas del caso.

Que los músicos europeos que quieran conocer los instrumentos con que se toca esa Nueva Música de Julián Carrillo en las orquestas sinfónicas, vengan a Latino América; pues Julián Carrillo en México no sólo se los mostrará, sino que los pondrá generosamente a su disposición.

Una vez hechas estas declaraciones que podemos comprobar palabra por palabra, tenemos derecho de decir a Papini: ¿Sería usted capaz, señor Papini, de repetir sus imprudentes juicios acerca de Latino América, después de conocer nuestro escrito?

Seguramente que no.

Resumen: Nuestro “Grupo 13 Metropolitano” está a las órdenes de Papini para cuantos datos pudiera necesitar, relacionados con este documento.

Para terminar debemos decir a Papini, que se ha dicho ya en muchas partes que el Sonido 13, nombre genérico dado por Julián Carrillo a su Revolución Musical, ES LO MÁS GRANDE QUE HA PRODUCIDO AMÉRICA.

Citamos este juicio que no es nuestro, únicamente por respeto a quienes lo han emitido.

Hay dos juicios que merecen todo nuestro respeto, y que han sido enunciados así: “La Nueva Música de Julián Carrillo es el único medio para acercarse a la naturaleza”. Leopoldo Stokowski.

Citaremos por último otro juicio del mismo eminentísimo músico, publicado en la prensa de Nueva York y que dice: “Con los dieciseisavos de tono empieza Julián Carrillo una nueva era en la música, y yo deseo estar al servicio de la noble causa”. Leopoldo Stokowski.

Conclusión: Papini dice: “América Latina no ha producido ninguna creación del pensamiento o del arte, que vaya a enriquecer por legítimo derecho el patrimonio intelectual del género humano”.

El “Grupo Metropolitano 13” de la ciudad de México D.F., México, contesta a Papini con sus propias palabras, cambiando sólo una: “AMÉRICA LATINA SÍ HA PRODUCIDO CREACIONES DEL PENSAMIENTO O DEL ARTE PARA ENRIQUECER POR LEGÍTIMO DERECHO EL PATRIMONIO INTELECTUAL DEL GÉNERO HUMANO”.

Estamos a las órdenes de Papini en la ciudad de México D.F., para todo lo que tenga a bien contestar a nuestra Réplica.

Por el “Grupo 13 Metropolitano”

       El Presidente.                                                         El Secretario del Exterior.

Sr. Ignacio Longares.                                                  Prof. Fidel Vázquez Mendoza.