EL SONIDO 13 EN LA PSICOLOGIA

 

La música que en la actualidad se hace, en su mayoría, continúa funcionando con las mismas leyes fundamentales, aunque cada cosa en su propio nivel.

Sin embargo, si estudiamos el Sonido 13, y por esa misma analogía proyectamos el conocimiento hacia lo infinito, obtendremos una comprensión bastante cabal del Universo.

 

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El hombre está habituado a oír decir que la mejor música es la “Música Clásica”, sin embargo, tal planteamiento es muy limitado, en el amplio concepto de lo que es la música. Si esperamos que la música sea solamente lo que habitualmente concebimos como tal, o lo que conocemos actualmente, evidentemente que no habría música en casi ningún lugar del Universo. Pero si concebimos la música como algo mucho más amplio y que además genera inteligencia, entonces veremos que hay música por doquier.

 

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En el concepto cósmico hay música en todos los rincones del Universo, desde el más pequeño de los intervalos a la mayor distancia entre un sonido y otro.

 

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A lo largo de la evolución social y científica, el ser humano ha ido desarrollando diferentes tipos de música; su inteligencia e ingenio le ha permitido canalizar, gran parte de lo que ha descubierto, a través de medios como la Opera, el Concierto, la Sinfonía, etc.

 

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Si los diferentes sonidos que forman la escala tradicional de doce, respetando entre ellos sus respectivas frecuencias, han sido motivo de inspiraciones musicales de los grandes maestros de la humanidad; ¿qué podemos esperar en el futuro, cuando el hombre haya incursionado en los sonidos que existen entre los semitonos, y los nuevos instrumentos musicales capaces de producirlos? Por que el mundo de la música no son los tonos y semitonos que hasta ahora nos han hecho conocer; existe una cantidad inimaginable de sonidos que no hemos conocido y que está proyectado hasta proporciones infinitas.

Estos conceptos nos hacen pensar en el origen de los sonidos y la manera en que son empleados en la actualidad.

 

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Ante estas realidades, sería muy conveniente que nos planteáramos qué es la música para nosotros, ya que continuamente está cambiando y por consiguiente nuestros actos influenciados por Ella también.

Los seres humanos la podemos percibir en sus diferentes niveles emocionales e incluso espirituales. Pero, sean cuales sean estas diferentes realidades, para nosotros será lo que nuestra mente interprete, y tendrán para nosotros, según nuestra comprensión, preparación y educación, el ropaje con el que la mente la revista.

Este concepto es muy importante para el estudioso del Sonido 13 y será muy conveniente que lo entendamos profundamente, y que sea meditado con amplitud.

Para constatar esto analicemos la percepción en el instinto espiritual; así podremos comprender lo más íntimo del sentimiento de cualquier autor musical; desde luego, como se ha mencionado, de acuerdo a la preparación de cada quien.

 

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El estudioso del Sonido 13 no debe conformarse con las enseñanzas que afirman que debemos trabajar solamente en aquello que esté basado en la escala tradicional de los doce sonidos, pues sabemos desde el principio que dicha afirmación es una falacia, ya que existen muchísimos sonidos dentro y fuera de la escala dodecafónica, y que son perceptibles con absoluta claridad.

 

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Imaginemos por un momento que no existen los elementos teóricos para la creación de obras musicales, mucho menos los elementos técnicos; ¿cómo reconoceríamos la exactitud de determinados sonidos, en su duración y en su nombre?

En esas condiciones nos daríamos cuenta de que los sonidos son producto de una ley natural y que la aparente imposibilidad no es más que un obstáculo creado por el hombre al pretender alterar las leyes de la naturaleza.

La aplicación de la llamada octava en este ejemplo se debe a que ese intervalo (duplo de vibraciones del sonido inicial) es producido espontáneamente en el aire al hacer sonar un cuerpo sólido. Por lo tanto, lo que es una arbitrariedad es precisamente la división de medios tonos.

 

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Las actuales enseñanzas musicales, son normalmente, a partir del conocimiento de la escala tradicional de doce sonidos. Escasa es la transmisión del conocimiento anterior a 1722, año en que se llevó a cabo a la práctica por primera vez dicha escala musical. Y, todavía menor, es el conocimiento del origen de los sonidos musicales entre los estudiantes y hasta en maestros, compositores, directores, etcétera, por lo que el desconocimiento del origen ha sido la causa del desastroso estado actual de la música.

¿Quién puede precisar con seguridad el origen de los sonidos musicales?

Se ha sabido con certeza que el único músico que lo ha hecho es el maestro Julián Carrillo, creador de la obra musical llamada Sonido 13.

Empero; todo está en continua transformación; todos los días en cualquier parte del cosmos, nacen nuevas estrellas o terminan otras que ya cumplieron su ciclo. ¿Cuántas veces se habrá transformado el Universo desde el principio de la supuesta Creación? ¿Por qué el hombre ha detenido el desarrollo de la música empleándola para fines exclusivamente comerciales, siendo que la música forma parte de las leyes universales?

Un principio físico afirma que en el Universo nada se crea ni se destruye, tan sólo se transforma. Si esto es así, las vibraciones que ahora componen nuestros sonidos musicales, pueden ser, con toda seguridad, reflejo de los mismos que producen los cuerpos celestes.

Y cuando la escala de doce sonidos quede en desuso, por que tendrá que ser, pues habrá cumplido ya su ciclo, las vibraciones que componen cada sonido disminuirán o aumentarán, y se entenderán entonces las vibraciones de los planetas, satélites y estrellas.

La música es eterna, siempre ha sido y será, se transformará constantemente, ya que la energía que la compone cambia, es un perpetuo movimiento.

Estos conceptos son a veces difíciles de comprender, aunque sabemos que el estudiante del Sonido 13 adquiere rápidamente conciencia de estos principios.

Actualmente, la música moderna no emplea más allá del medio tono, aunque sus ocasionales experiencias microtonales dejan mucho que desear, pues aunque estéticos, carecen de fundamento científico, filosófico o revolucionario.

 

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Por desgracia, y muy lamentablemente, por la mediocridad de individuos que ahora sólo ven en la música un medio modesto para vivir, o uno de los principales sistemas de manipulación mental en el hombre, o bien, un medio de prostitución empleado por grandes empresarios, principalmente con fines de beneficio personal.

Aunque para este tipo de personas, por desgracia, no tienen valor alguno los logros que a lo largo de los siglos ha tenido la música, gracias a hombres cuya obra es desconocida en su inmensa mayoría por la humanidad actual.

Esto es debido a que la vibración particular actual está dominada por la potencia de las personas que manipulan la enajenación y se identifican con sus propósitos desgraciadamente.

Las generaciones jóvenes, indefensas, extraviadas, cumplen inconscientemente el propósito de los manipuladores de los grandes intereses de la enajenación: los gobiernos y las religiones.

Ni los sistemas de gobierno ni los religiosos poseen la verdad; solamente son instrumentos represores empleados por las personas que se ubican en el poder y se sirven  de la música para extraviar la atención de la humanidad de los puntos de origen del conocimiento.

El origen del conocimiento, y/o el conocimiento del origen ha sido celosamente guardado y manifestado de manera muy cuidadosa, en extremo muchas veces, sin embargo, quien intuye la verdad la encuentra.

 

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Las enseñanzas adquiridas en el Sonido 13 son un privilegio, pues no existe institución alguna en el mundo que tenga una cátedra sobre esta obra, en forma oficial ni privada.

Como tal privilegio, las enseñanzas de esta obra conducen al estudioso a la adquisición de la sabiduría en música, basa en la simplificación, purificación y enriquecimiento de la misma.

 

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La música pierde su estado natural con la aparición de la llamada “Escala Cromática”, “Escala Dodecafónica” o “Escala Temperada”, que es empleada por primera vez por el llamado “Padre de la Música”, Juan Sebastián Bach en el año 1722, escala que teóricamente propuso dos siglos antes el matemático Bartolomé Ramos de Pareja. Es cuando la música se convierte en una manifestación intelectual, científica y posteriormente sentimental, técnica en extremo, hasta llegar al lamentable estado en que se encuentra.

El empleo de la “Escala Dodecafónica” detuvo el desarrollo de las leyes naturales tendientes a la superación del yo interno de la humanidad, provocando al paso del tiempo la imposibilidad a los autores la generación espontánea de obras musicales, es decir, en las que el individuo aporte auténticos conocimientos en los que las sensaciones armonicen, por medio de los sonidos con todos los seres capaces de percibir la infinidad de frecuencias que en la naturaleza son producidas.

Los autores musicales han ido perdiendo su inspiración natural, buscando en medios materiales elementos sonoros que, siendo ajenos a la música se aferran a lo que no puede ser, logrando solamente confusiones, crisis y degeneraciones de tipo social, que, impulsados por las cacofonías de los ignorantes se pierden, se contagian de la manipulación dodecafónica muy bien aprovechada y encaminada a esconder el conocimiento para las nuevas generaciones.

Estas generaciones han crecido apartadas del conocimiento del origen generado por las leyes de la naturaleza, y han caído en la desgracia de la manipulación social (en todas las épocas) y de acuerdo a sus tradiciones, distinguiéndose con muy contadas excepciones aquellos que han destacado en la interpretación de música culta, cumpliendo con el noble fin de dar a conocer los mensajes de los grandes creadores a los integrantes de las sociedades en el mundo.

Estas personas, los intérpretes, cumplen con el propósito intelectual y espiritual y dan a conocer a la humanidad los mensajes más sublimes de los grandes compositores, por que; ¿qué sería de la música sin los intérpretes?

Es este, el origen del desarrollo de la actual escala de doce sonidos, base de la inmensa mayoría de la música compuesta a lo largo de la historia de la humanidad.

La humanidad ha pensado que la música se ha desarrollado positivamente con la aparición de maestros autores de música sinfónica posteriores a Schubert, hablando de música culta, ya que la música nacionalista poco o nada se ha mostrado evolutiva, y menos aún, con aportaciones a su medio artístico, continuando con la tradición musical, instrumental, técnica, etcétera.

El Sonido 13 aparece en el mundo como una respuesta a la pérdida espiritual provocada por la degeneración musical que la humanidad actual padece debido a la carencia de conocimiento en el origen.

La música, máxima creación espiritual del hombre, a lo largo de su existencia ha perdido su esencia debido a su ruptura con las leyes de la naturaleza, confundiendo al hombre en el verdadero camino de unión entre la Ciencia, el Arte y la Filosofía.

 

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Los sonidos musicales que llegan a nosotros han ido progresivamente cambiando, desde su origen natural hasta las manifestaciones sonoras que en la actualidad, y a partir del empleo de la escala de doce sonidos en 1722, se nos hacen escuchar ya en una situación realmente desastrosa debido a la alteración de las leyes naturales y a la intervención de los “adelantos científicos” en música y en instrumentación musical.

 

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Todo aquel que esté enterado de los adelantos científicos, relacionados con los procesos musicales, está conciente que mientras permanezcan encerrados en la escala de doce sonidos no lograrán los resultados que buscan con la aplicación de estos a los fenómenos naturales.

Por lo tanto, en vano será todo el desarrollo científico mientras no se apeguen a los resultados de los estudios del Sonido 13 sobre las leyes de la naturaleza.

 

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Como aquí se ha manifestado: “La música es el único medio de liberación espiritual y de unión en el hombre”, pero si no sabemos como ponernos en contacto con nuestro espíritu, entendiendo como espíritu nuestro ser interno, muy difícilmente podemos acceder al poderoso caudal de la música y lograr la unión en el hombre, ya que es conocido que en nuestro interior está todo el conocimiento, y por consecuencia todo el poder que confiere el mismo está en nuestro interior.

 

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Es evidente que el panorama sonoro que ante nosotros se abre es infinito; que puede llevarnos a posibilidades ilimitadas de conocimiento musical que, sin duda alguna, habrán de conducirnos a lograr la paz con nosotros mismos y con el Universo.

Quienes han escuchado el Sonido 13 han tenido la grata sensación de sentirse en armonía con el Universo y consigo mismos. Es un sentimiento tan bello, tan grato y tan profundo, que quienes lo han experimentado alguna vez han manifestado no haber sentido algo igual antes.

 

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Todo estudiante del Sonido 13, mientras conserve la sinceridad en sus ideales y trabaje de acuerdo con ellos no podrá ser dominado por los manipuladores de la música, pues estará protegido por las leyes de la naturaleza.

 

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Conforme el estudiante vaya progresando en el conocimiento del Sonido 13 irá eliminando los conceptos confusos y limitadores del sistema tradicional de los doce sonidos, y aprenderá que tanto lo físico como lo espiritual forman parte de una unidad, aunque sean expresiones diferentes de la misma creación.

Poco a poco, y en la medida que vaya aprendiendo y practicando las enseñanzas del Sonido 13 se percatará que puede producir efectos sonoros capaces de transportar al público tanto a su interior como a un paseo cósmico.

Es muy conveniente hacer una profunda reflexión en esta cuestión, por que cuando asumimos estas responsabilidades y nos integramos a esta obra, de la que ya formamos parte, se pone a nuestra disposición toda la fuerza de los arcanos sonoros y en consecuencia toda la fuerza de la creación musical.

Para ser maestros de la música, y alcanzar las altas cumbres de conocimiento y poder que alcanzaron los grandes maestros, es necesario conocer el Universo del cual formamos parte.

Pero sobre todo debemos conocer el pasado, cultivar el presente para prepararnos al futuro, determinando las leyes que gobernarán la nueva música y de igual manera conocer la relación que hay entre éstas y el cosmos para saber con exactitud el lugar que le corresponde al Sonido 13 en el vasto escenario universal.

 

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Cualquier manifestación de la música, sea cual sea esta, es en esencia, la expresión de los distintos niveles espirituales de las diversas culturas de la humanidad.

 

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Si a través de nuestra reflexión llegamos al íntimo convencimiento de que nuestra música depende de cómo nosotros la captamos mentalmente, y de cómo interpretamos los sonidos de nuestro interior, entonces comprobaríamos hasta qué punto dominaríamos el principio de Vibración, a través de una aplicación adecuada de nuestros procesos mentales.

Lo más importante para nosotros es darnos cuenta que físicamente no podemos percibirlo todo, ya que nuestro cerebro, así como nuestros órganos de percepción exterior (nuestros cinco sentidos) son limitados.

Así nos encontramos con que lo que percibimos a través de nuestros cinco sentidos, así como que hay en el Universo muchas vibraciones que nosotros no podemos percibir a través de ellos.

Ante estas situaciones podemos determinar que, admitir como única realidad la que perciben nuestros sentidos físicos, sabiendo que estos están limitados, y que incluso se equivocan con frecuencia en transmitirnos las impresiones, es tanto como admitir nuestra incapacidad para ver más allá de los horizontes limitados de la música que nos han presentado durante tanto tiempo.

 

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El sonido se ha creado por medio de la vibración, llegando hasta  nosotros, reconociendo rara vez en ello el microcosmos y el macrocosmos.

De esta manera se da la paradoja de que los sonidos que escuchamos muchas veces son precisamente de origen no natural.

Este principio de percepción auditiva es fundamental, y muy pocas veces aún habiéndolo estudiado en el colegio, nos percatamos de la importancia que tiene comprender los principios que implican la percepción de la realidad y la irrealidad.

 

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Para poder escuchar un sonido es necesario que haya sido producido por algún efecto de percusión o tañimiento, frotación, etc., mismo que va a producir determinado número de vibraciones, lo que llegará hasta nuestros oídos.

En este proceso hay algunos defecto muy curiosos, algunos de los sonidos que llegan hasta nuestros oídos, no obstante su diferencia por número de vibraciones entre cada uno, reciben el mismo nombre, creando plena confusión en todo aquel que se inicia en los misterios de la música.

 

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Todo lo que existe es vibración, y según su intensidad forma los sonidos, tanto los que conocemos como los que no conocemos y que ni siquiera imaginamos; mismos que llegamos a conocer por medio de los logros del Sonido 13 y su aplicación a las leyes de la naturaleza.

Todos, y cada uno de los sonidos forman parte del mismo principio vibratorio, pero así mismo también son diferentes entre sí por la cantidad de vibraciones que los constituye.

Es la aplicación de un principio elemental de la naturaleza, la Vibración: ya que determinado número de vibraciones genera un sonido, en conjunto, y aplicando las leyes de la nueva música, generan un campo de energía, más o menos amplio según la potencia e intensidad de la obra a escuchar, que transportará al hombre por las inmensidades del macrocosmos y el microcosmos.

La humanidad está habituada a experimentar las reacciones que producen los elementos tradicionales de la música, y sabemos que los fines actuales son de una manipulación irracional de la misma. Pero también somos concientes que existe música de un alto nivel espiritual, casi desconocida, y que por supuesto, transforman la mentalidad de las personas que se encuentran en su proximidad.

Todas las vibraciones pertenecen a la energía Universal, y en síntesis, son solamente formas diferentes de manifestación de una fuerza única. Pero el hombre tipo medio aún no ha aprendido a canalizar y a utilizar las vibraciones más primitivas y fundamentales, a las cuales hacemos referencia a lo largo de este estudio.

Esas vibraciones son de la misma vida, y pueden ser generalizadas y canalizadas por el principal atributo de la vida que es la mente.

Hay vibración en cada uno de los átomos, que se mueven formando sonidos, hay vibración en un cuerpo sano, como la hay en un cadáver, ya que en éste hay muchas células y gérmenes aún vivos. Hay vibración en un grano de tierra, hay también vibración en el agua, generando sonidos muchas veces perceptibles solamente por medio de determinados aparatos. Si esto es así en el microcosmos que somos, imaginemos lo que es también el macrocosmos, mismo del que formamos parte.

Esto es similar tanto en el mundo microcósmico como en el macrocósmico; así veremos que el sonido está también en perpetuo movimiento y que si éste cesara la máxima creación espiritual dejaría de existir, como tal.

Por consiguiente, la ley fundamental de la naturaleza es la del movimiento constante, y esa ley se aplica a la misma vida que, en sí, es el resultado de ese movimiento, así como también a la mente, que está en continuo movimiento y cambio.

El Sonido 13 nos proporciona conocimiento nuevo, que nos hace ver las cosas de forma distinta, por esa ley del cambio, que es absolutamente normal debido a las nuevas experiencias de la vida, que nos enriquecen continuamente.

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Las diversas aplicaciones de la vibración serán demostradas por los conocedores del Sonido 13, comprobando de esta manera que pueden ser dueños de su propia obra, diferente a la de los demás, ya que nadie está esclavizado más que por las cadenas de su propia ignorancia.

El conocimiento, o vislumbre, de algo superior es lo que impulsará al estudioso a la mejora en sus obras. Si el estudioso no es capaz de concebir algo mejor, difícilmente hará nada para librarse del yugo que le ata.

 

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El Sonido 13 abre la puerta al encuentro de las leyes de la naturaleza con el hombre, despertando en quien lo escucha sensaciones que han estado en letargo durante siglos para la inmensa mayoría de la humanidad, por medio del empleo del microcosmos musical.

Está más que demostrado que los seres humanos reaccionan a los sonidos de acuerdo a los ritmos interpretados, desarrollando también diferentes tipos de emociones, poniéndose relajados o tensos; esto se debe a que las ondas que viajan por el espacio, así como cualquier otra forma de energía afecta a todo el que en derredor  de la generación energética se encuentra.

Todo sonido por ley natural produce una reacción, ya que es el aire en movimiento, vibraciones que son llevadas hasta el cerebro a través del oído, generando en el interior del cuerpo una sensación o varias sensaciones que hasta ahora se encuentran fuera del alcance de la Ciencia y del Arte, efecto que solamente puede conocerse por medio de la intuición filosófica.

Del conocimiento general es la fuerza que tiene la música y que sus sonidos generan ondas que son emitidas al espacio.

Estas ondas se extienden y forman una fuerza que vigoriza el grupo que se reúne con unos propósitos definidos. La música es la animación del hombre, y que ha sido continuamente alimentada y vigorizada por sus pensamientos y sus intenciones.

 

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El estudiante de música debe ser siempre una interrogación viviente. No debe aceptar ningún conocimiento por imposición, debe investigar por sí mismo y experimentar a fin de llegar a sus propias conclusiones. Saber o no saber, pero si sabe es por que lo ha comprobado. Con ello llegará a obtener los suficientes medios para la construcción de su propia obra.

Somos estudiantes de música e intentamos desentrañar sus secretos a través de la obra Sonido 13, y esto hace que vayamos progresivamente al conocimiento de las leyes de la naturaleza. Por lo tanto debemos siempre estar más allá de los conceptos limitadores que se han encerrado en la teoría de los doce sonidos.

 

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Los principios que aplican en el Sonido 13 son en esencia, de la misma naturaleza que los que dieron origen a las escalas musicales con que la humanidad ha trabajado a lo largo de cinco mil años.

Estos son, en consecuencia, una forma particular de manifestación de la energía universal.

Por la tanto, vamos a extender la aplicación  de los diferentes campos del conocimiento acumulados en esta obra a través de los principios de la simplificación, purificación y enriquecimiento de la música.

Ninguna enseñanza de esta obra es un secreto, ni debe mantenerse misteriosamente lejos del alcance del público en general. No hay puntos en nuestros estudios que deban mantenerse en privado y pueden ser manifestados a todo aquel que de cualquier manera tenga acceso a los nuevos sonidos.

Esto juega un papel psicológico muy profundo, pues de este tipo de difusión se puede obtener el tipo de elementos personales necesarios para el desarrollo de tan importante obra. No obstante, y es natural, el enfrentamiento con profanos, que por su ignorancia intentarán ridiculizar aquello que, para nosotros es tan íntimo e importante.

 

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Debemos entender además, y demostrarnos que en ninguna escuela de música pueden informarnos de todo el caudal de sonidos existente, ya que ellos mismos están limitados en su capacidad de percepción, pues así fueron educados, y eso es lo único que pueden informar al estudiante, ya que además están limitados por los programas de gobierno.

En modo alguno podemos confiar la existencia de sonidos a la escala dodecafónica, máxime cuando escuchamos ya escalas que poseen mayor cantidad de sonidos, y obras compuestas con instrumentos especiales para producirlos.

 

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Si lo que comúnmente escuchamos son estímulos exteriores que nuestro cerebro interpreta en nuestro interior provocando diferentes tipos de emociones, los nuevos sonidos producen en el individuo sensaciones que han estado en letargo durante siglos.

 

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Si los impulsos que generan las interpretaciones de los sonidos temperados son reales, los impulsos generados por los sonidos de las nuevas escalas también son reales, y por lo menos tienen la misma importancia, o más, cuanto que se han experimentado tanto a niveles de menor como mayor desarrollo intelectual en el hombre.

 

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La diferencia esencial entre los sonidos temperados y los no temperados es la realidad interior generada en nuestra mente. Que mientras para unos los sonidos temperados son útiles por que los saben interpretar, los sonidos no temperados generan en nuestros pensamientos otras motivaciones internas, respondiendo en forma natural, al no haber sido entrenados y preparados para comprenderlos y utilizarlos adecuadamente, considerándoles académicamente poca o nula importancia para el estudioso.

Sin embargo, da poca importancia al conocimiento y aplicación de los procesos mentales generados por los sonidos no temperados, ya que como hemos visto, la escala temperada ha llevado al más grande caos a la música por no haberla comprendido en su forma natural.

En el Sonido 13 aprendemos a utilizar las facultades más elevadas dentro de la música para que nuestro conocimiento sea más completo y tengamos acceso a la realización de las obras musicales más preciadas.

Sin duda alguna, el estudioso del Sonido 13 en comparación con el promedio de los estudiantes de música, es más libre y más conocedor por que se ha liberado de las ataduras producidas por la ignorancia generadas por las enseñanzas de las escuelas sujetas a programas de conservación clásica.

 

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Debemos entender además, y demostrarnos que en ninguna escuela de música pueden informarnos de todo el caudal de sonidos existente, ya que ellos mismos están limitados en su capacidad de percepción, pues así fueron educados, y eso es lo único que pueden informar al estudiante, ya que además están limitados por los programas del gobierno.

En modo alguno podemos confiar la existencia de sonidos a la escala dodecafónica, máxime cuando escuchamos ya escalas que poseen mayor cantidad de sonidos, y obras compuestas con instrumentos especiales para producirlos.

 

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Si lo que comúnmente escuchamos son estímulos exteriores que nuestro cerebro interpreta en nuestro interior provocando diferentes tipos de emociones, los nuevos sonidos producen en el individuo sensaciones que han estado en letargo durante siglos.

 

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Si los impulsos que generan las interpretaciones de los sonidos temperados son reales, los impulsos generados por los sonidos de las nuevas escalas también son reales, y por lo menos tienen la misma importancia, o más, cuanto que se han experimentado tanto a niveles de menor como mayor desarrollo intelectual en el hombre.

 

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La diferencia esencial entre los sonidos temperados y los no temperados es la realidad interior generada en nuestra mente. Que mientras para unos los sonidos temperados son útiles por que los saben interpretar, los sonidos no temperados generan en nuestros pensamientos otras motivaciones internas, respondiendo en forma natural, al no haber sido entrenados y preparados para comprenderlos y utilizarlos adecuadamente. Considerándoles académicamente poca o nula importancia para el estudioso.

Sin embargo, el estudiante da poca importancia al conocimiento y aplicación de los procesos mentales generados por los sonidos no temperados, ya que, como hemos visto, la escala temperada ha llevado al más grande caos a la música por no haberla comprendido en su forma natural.

En el Sonido 13 aprendemos a utilizar las facultades más elevadas dentro de la música para que nuestro conocimiento sea más completo y tengamos acceso a la realización de las obras musicales más preciadas.

Sin duda alguna, el estudioso del Sonido 13, en comparación con el promedio de los estudiantes de música, es más libre y más conocedor por que se ha liberado de las ataduras producidas por la ignorancia, generadas por las enseñanzas de las escuelas sujetas a programas de conservación clásica.

 

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Al conocer los misterios de la música y las leyes que los gobiernan, nos liberamos de las limitaciones mentales indeseables (que crean deficiencias psíquicas) y podemos tener un conocimiento más pleno, sin falsas ideas que, a veces, producen importantes retrocesos en el desarrollo musical.

 

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Nos hemos encontrado en la misma eternidad, de la que somos parte, y que solamente estamos limitados por el desconocimiento de las leyes naturales.

Por lo tanto, si hemos de recorrer juntos el sendero del infinito sonoro que nos libera de las condiciones negativas actuales, es necesario que empecemos a sacudirnos el yugo de la ignorancia y de la limitación desde ahora mismo.

 

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La mayoría de las degeneraciones que musicalmente sufrimos son de índole psicosomáticas, es decir, son producidas en nuestra mente y programadas en nuestro subconsciente, y tienen después, un efecto en nuestro cuerpo.

Cualquier conocedor de los secretos de la música puede variar estas situaciones indeseables, si logramos producir programaciones positivas en nuestra mente.

Las leyes que permiten que funcionen estos principios son muy simples y serán estudiados ampliamente en el futuro.

 

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Acerca de la música podemos decir ahora lo siguiente: “La música se ha convertido tan complicada que, para descomplicarla se buscan nuevas complicaciones”.

Esta frase resume uno de los comportamientos más extendidos entre los seres humanos, y que afecta en gran parte a los neófitos que buscan la Luz interior.

En muchas ocasiones esperamos encontrar la verdad en las obras musicales y teorías o movimientos más extraños y complicados, y se cae en la conclusión que todo está oscuro y difícil de desentrañar, y no nos damos cuenta que la naturaleza funciona con mucha simplicidad.

 

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Todo en la música funciona de una manera armoniosa, y todo encaja perfectamente en el vasto conjunto musical. El que no lo comprenda así, sólo indica que ha permanecido bajo la influencia retardataria de las instituciones dedicadas a impartir falsos conocimientos musicales. No pudiendo sentir y comprender la simplicidad; cuando que, la simplicidad es la garantía de la autenticidad.

Con esto se quiere decir que cuando los pensamientos son muy complicados, y las diferentes teorías para explicarlos se salen de los conceptos lógicos, o van en contra de la corriente de la armonía universal, entonces tienden inevitablemente a ser incorrectos o, por lo menos, parciales e incompletos.

El mayor trabajo que debe realizar el estudioso del Sonido 13 es el ir eliminando todas las limitaciones de pensamiento producida por una falta de comprensión, resultado de una educación incorrecta, y en muchos casos frustrante.

Todo ello debido a que el conocimiento musical se desarrolla en base a la escala de doce sonidos, que hasta nuestros días causa verdaderos estragos en el estudiante.

Cabe recordar que en música, la escala dodecafónica es el símbolo del proceso del pensamiento y las emociones. Por ello, al decir que debemos enriquecerla, simplificarla y purificarla, nos referimos a que nuestros procesos mentales y musicales deben ser depurados de toda complicación, o impureza, realizando de tal manera una nueva obra musical plenamente identificada con las leyes de la naturaleza.

 

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Todos los conceptos limitadores que le inculcan al estudiante de música tienen que ir desapareciendo gracias a las investigaciones realizadas por el Sonido 13, desechando los falsos conceptos que en un falso misterio ha sido ubicada esta obra. Conceptos que anularían la posibilidad de que los seres humanos, e incluso los seres vivos pudieran comunicarse a través de sonidos no pertenecientes a la escala dodecafónica.

 

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Siendo ya plenamente confirmado esto con experimentos que se han realizado con personas y animales, que sostienen que es posible tal comunicación, los investigadores del Sonido 13 nos hemos demostrado a través del estudio y la práctica que los procesos más elevados de la mente humana son altamente estimulados de tal manera que con los nuevos sonidos pueden ahorrarse muchos procesos dentro de la meditación o cualquier otro medio para desarrollar diversas experiencias que por sí solas es necesario emplear más tiempo, y por consecuencia más esfuerzo mental. Nosotros no nos encontramos separados de nada ni de nadie, en ninguno de los planos de la naturaleza. Físicamente, la materia de nuestro cuerpo está unida a la materia de los demás cuerpos, a través precisamente de la materia. El aire es materia y nos une a todos, por lo tanto no existe falta de contacto entre los unos y los otros.

Naturalmente, tampoco existe falta de unión, ya que el ser humano se intercomunica con los demás seres vivos por medio de la música.

Sea como sea, nos damos cuenta que existe esa unión por medio de la música, y que no necesariamente debemos comunicarnos a través de las ondas de sonido generadas por nuestras palabras.

 

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Es preciso que el estudioso del Sonido 13 conozca los sonidos desde su origen y cómo ha ido evolucionando el empleo de los mismos para que al fin pueda tener el conocimiento de la inmensidad que podrá emplear para producir obras de un profundo nivel espiritual, con la intención de tomar conciencia de los misterios de la música, de los cuales, el más importante es el de la misma existencia de otros sonidos no producidos por medios electrónicos, y de cómo debemos encarar esos misterios para conocerlos y desvelarlos, a fin de que la Luz se haga en nuestras mentes.

Comprendiendo así que el sonido es energía en perpetua transformación, y que la forma como nosotros lo percibimos y hacemos percibir es a través de la mente.

De hecho, llegamos a la conclusión de que, independientemente de cómo sea la música, nosotros la interpretamos a través de nuestros procesos mentales, y por consiguiente producirán en cada individuo reacciones diferentes, pero siempre motivadas por los sonidos.

Con el Sonido 13 ha llegado el  momento en que debemos estudiar sistemáticamente los misterios de la música y que podamos sentir, a través de la comprensión y la sabiduría, que todo está armoniosamente interrelacionado en todos los planos: en el físico, en el mental y en el espiritual.

Debemos conocer todos los estilos de todas las épocas para que podamos descubrir cuál es el propósito del Sonido 13 y cuál es el lugar que debemos ocupar en el mismo. Debemos saber cuál es el misterio de la música y así realizarlo plenamente.

 

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La razón por la cual hay estudiantes de música es precisamente la de conocer la música.

Esta afirmación parece una evidencia por sí misma, pero, si la analizamos convenientemente, nos daremos cuenta que ni los maestros enseñan música y ni los alumnos aprenden música.

Cuando se dice que la razón de asistir a una “escuela de música” es la de aprender la música nos referimos a que tales instituciones deben ser siempre concientes de todos los planos en los que la música se manifiesta.

Cuántas veces el alumno tiene como máxima ilusión ser integrante de algún grupo musical, sea cual sea el tipo de música, pensando que con ello ha alcanzado un alto grado de realización espiritual, diciendo haber hecho lo imposible por haberlo conseguido . Sin embargo, no puede dominar lo grande y lejano a nosotros quien no ha dominado lo cercano y pequeño.

 

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El estudioso del Sonido 13 no puede soslayar sus estudios esotéricos, pasando por los estudios académicos, perdiendo la oportunidad de conocer los misterios conservando el letargo que se le impone en las escuelas de música.

La música es parte del conjunto universal, y con todo su potencial actúa en cada individuo según su propio nivel, pues ha sido dotado en este plano de la existencia de una mente que le permite darse cuenta de las cosas y concebir otras nuevas.

 

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Necesario es comprender que por alguna causa el ser humano se ubica en el plano material, y es en este plano, en donde se ha manifestado siempre. Y aunque esto sea así, debe ser conciente también del plano espiritual, del cual nunca se encuentra separado.

Si se analizan estos conceptos el enfoque de la cuestión nos conduce, según la actitud que tomemos, a una comprensión muy amplia de la música, o, por el contrario, a una visión limitadora de las potencias de la misma.

Por eso, el estudioso del Sonido 13 puede desarrollar ampliamente sus facultades espirituales con más facilidad, y su encuadre en el escenario cósmico que se manifiesta en el plano material, sin perder por ello sus cualidades creativas e ilimitadas le permiten enfocar mejor su proceso evolutivo.

 

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El Sonido 13 nos permite dar los pasos en el camino del reencuentro con nosotros mismos ante las leyes naturales, uniéndonos permanentemente al mundo ilimitado de lo cósmico, del cual somos una parte esencial que se irá descubriendo y manifestando en nosotros mismos.

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En el mundo material no hay nada que esté más cerca de nosotros que los sonidos, sin embargo, ¿cuántas veces somos concientes de ello y con cuánta intensidad?

Normalmente no nos damos cuenta de los sonidos, más que cuando nos molestan o cuando tenemos una sensación de tipo placentero.

Esto produce varios efectos que son de suma importancia en el plano físico, en el mental, en el emocional y en el espiritual. Definiremos qué és lo que acontece en cada uno de ellos para que se dé tanta importancia a esto.

Físicamente nuestro cuerpo está controlado por los procesos mentales que, a través de impulsos nerviosos controlan conscientemente e inconscientemente todas nuestras funciones corporales.

Mentalmente mejoramos cuando, de forma sistemática, procedemos a la estimulación de nuestro cuerpo mediante nuestra concentración en los sonidos. El cuerpo en su conjunto no es sólo portador de vida, sino también es el vehículo para la expresión de la conciencia en el plano físico.

Emocionalmente aprendemos a sentir la música en nuestro cuerpo y a conocerla, aceptando sus impulsos naturales y comprendiendo que todo esto forma parte de la naturaleza humana.

Espiritualmente podemos percibir mejor, ya que los impulsos espirituales son de una vibración muy alta y sólo un sistema de percepción muy armonizado puede sintonizar con planos superiores.

 

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En los estudios del Sonido 13 existen las respuestas adecuadas a las dudas fundamentales que siempre todos nos planteamos. Pero, además de la fase formativa intelectual es muy importante (fundamental) la fase experimental.

La parte práctica debe estar diseñada de tal manera que debe formar una cadena que conduzca, de eslabón en eslabón a los estudiosos del Sonido 13 a un nivel inmediatamente superior, despertando ciertos centros psíquicos que mejorarán y armonizarán los procesos espirituales.

 

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Cuando se aprenden los primeros pasos de la escritura musical se enseñan una serie de “palitos y bolitas con rayitas” que realmente no tienen ninguna razón de ser. Cuesta trabajo realizarlos y normalmente es un fastidio tener que estudiarlos. En realidad, no representan avance alguno para lo que con sonidos se desea manifestar; sin embargo, con el tiempo, y a base de constantes repeticiones  llega el momento en que “se sabe escribir”, sin pensar y omitiendo los mensajes que espiritualmente pueden manifestarse sin necesidad de tanta escritura comprobadamente errónea que termina por realizarse como un proceso automático, con normas llevadas a cabo por el mismo hombre y sin tomar en cuenta las leyes naturales que rigen los sonidos, pues sin el conocimiento de las mismas no hay algo producido en que se indique un proceso de desarrollo interior.

Con el estudio de estas leyes llega el momento en que las incorporamos a nosotros mismos, de tal manera que al darnos cuenta de lo excepcional que poseemos para el desarrollo de nuestras facultades superiores que irán despertando paulatinamente, pues con estos estudios se despiertan, no se adquieren dichas facultades, pues aunque no las notemos en especial sí las poseemos.

Esas facultades superiores son patrimonio del ser humano y se encuentran adormecidas en nuestro interior desde nuestra más tierna infancia. Entonces comenzamos a tener una educación frustrante y represora, que hizo que esas facultades que expresábamos con naturalidad se fueran apagando, esperando el soplo que las avive.

Sin entrar en consideraciones de carácter ético o moral, lo cierto es que, dependiendo de la mentalidad de los maestros de música se ha ido adquiriendo una serie de conceptos sobre la música y de cómo escribirla y ejecutarla. Sin embargo, muchos de estos conceptos deberemos eliminarlos, ya que la mayoría son más perjudiciales que beneficiosos.

Si tomamos como maestra a la naturaleza, veremos que ésta se manifiesta con absoluta libertad y en perpetuo cambio; a lo largo del tiempo todo se renueva y sin embargo, aunque todo cambie, la música permanece igual.

Nuestra actitud ante la música debe ser la del estudioso que hace su música según sus sanos impulsos naturales, debidamente canalizados para beneficio general y no causar confusión y disgusto innecesario a los demás.

Sin temor, ya que no hay nada que temer por que en la música todo es natural, nos enfrentaremos a las experiencias pasadas, y el resultado habrá de ayudarnos en el proceso de evolución ascendente, hasta que un día podamos descubrir el verdadero espíritu que todos llevamos dentro. Por lo que hay que recordar que, cuando tememos a algo es por que aún no lo dominamos y entonces hay que enfrentarse a ello.

Como estudiosos del Sonido 13 tendremos que enfrentar con el pleno uso del sentido común a los viejos vicios de la música para descubrir sus misterios, cuya posesión nos conducirá a disfrutar del mayor don que se puede gozar en la vida: la música.

 

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Todos aquellos que hemos tenido el privilegio de ser iniciados en el Sonido 13, recordamos que los principales propósitos son: Simplificación, Enriquecimiento y Purificación de la música. Estos tres principios fundamentales son el principio de toda la obra y compendian todo el proceso de desarrollo y el propósito de la misma.

Desde el principio de los estudios de esta obra analizamos todo lo concerniente al origen de los sonidos y las leyes que los rigen. Así aprendemos a conducir las condiciones en las que se manifestarán y las obras a las que pertenezcan. Asimismo, es necesario que vayamos aprendiendo y desarrollando sobre los procesos fundamentales del origen, con referencia a nosotros, para que vayamos siendo maestros de las circunstancias que nos sean más próximas.

 

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El estudio de la teoría del Sonido 13 es muy completo, procurando que el desarrollo del estudioso se vaya haciendo teórica y prácticamente, para que sea total y no parcial.

Además, si nos precipitamos, el estudioso puede tener la ilusión de que el avance es rápido, pero lo cierto es que habría grandes lagunas en su comprensión y dominio.

Más que maestros, nos convertiríamos en charlatanes.

 

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Durante mucho tiempo, nuestras facultades y comprensión han estado adormecidas y es necesario despertarlas paulatinamente. Imaginemos por un momento que una persona hubiera estado durante muchos años en una habitación totalmente a oscuras. Si a esta persona, en pleno día se le abrieran las ventanas para que viera la luz, quedaría ciega, ya que sus pupilas no estarían acostumbradas a contraerse para protegerse de la excesiva claridad.

Sería necesario que a esa persona, en tales circunstancias, se le fuera permitiendo ver la luz muy poco a poco, hasta que después de algún tiempo estuviera lista para enfrentarse totalmente a la claridad.

Por ello, en los estudios del Sonido 13, siempre se va de lo poco a lo mucho, para irnos acostumbrando y fortaleciendo, hasta que un día podamos enfrentarnos con éxito a las equivocadas teorías tradicionales.

Esto no quiere decir que estos estudios sean lentos, ya que se pueden conseguir muy buenos resultados desde el principio, lo cual significa que, en lo que se refiere al estudio de los sonidos naturales, se actúa siempre de acuerdo con las leyes de la naturaleza.

 

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Es evidente que la música no pudo surgir como un proceso espontáneo y casual ya que nada viene de la nada y que, por si fuera poco, la música está ordenada en una forma que maravilla a cualquier oyente, por su equilibrio y sabia armonía.

Sin embargo, todo surgió de una causa primera que llamamos Vibración, en forma de una energía que, posteriormente se fue transformando y dando origen a la música.

En el Sonido 13 se estudia punto por punto teórica e históricamente todo lo relacionado con los sonidos, ya que la vibración, al ser el origen del sonido no tiene fin y puede manifestarse a lo largo de sonidos no desarrollados aún dentro de la escala tradicional  dodecafónica.

Determinada cantidad de vibraciones por segundo da lugar a un sonido. De acuerdo con esa ley cuando un sonido se desarrolla da origen a una obra musical.

Además, este sonido primordial tiene en  sí mismo la cualidad precisa que le permite reproducirse, por medio de divisiones sucesivas y dar origen a otros sonidos. Estos siguen el mismo proceso natural para crear todos y cada uno de los sonidos naturales, que son los llamados  Armónicos.

Es natural que, quienes aprenden de la naturaleza, sabrán mucho más que aquellos que ignoran sus leyes y principios que la rigen.

Observando atentamente los procesos naturales, nos damos cuenta de que en la naturaleza subyace un poder infinito que hace que todo pueda manifestarse. Nosotros, con nuestra inteligencia, podemos canalizar ese poder, esa fuerza ilimitada, y así convertirnos en cooperadores de la naturaleza, haciéndonos diseñadores y dueños de nuestra propia música.

Cuando el estudiante de música comprenda que el Sonido 13 no es algo opuesto a sí mismo, sino que, le és necesario para poder complementarse como músico, entonces alcanzará paz y poder, ya que cooperará con las fuerzas constructivas de la naturaleza.

 

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Todo estudioso del Sonido 13 deberá tener una mente amplia y abierta, sin anclarse nunca al pasado, ni pretender que todo continúe como hasta ahora.

El pasado nos proporciona experiencia y un punto de apoyo para proyectarnos al futuro; nunca deberá ser un lastre para nosotros, ni en sus aciertos, ni en sus errores. Nosotros somos continuamente seres nuevos, pues el movimiento de la vida nos transforma, y seremos tan buenos músicos como sepamos apreciar los cambios.

Toda nueva experiencia debe verse como una oportunidad de avance y mejora, ya que la naturaleza es eminentemente constructiva. Antes de oponernos a las nuevas vivencias, fruto del proceso de movimiento natural, debemos ver más allá, y escudriñando su propósito, cooperar con las leyes cósmicas, que siempre nos proporcionarán lo mejor, si estamos en armonía.

Debemos revisar todo aquello que genere lucha y sufrimiento, ya que no es esta la función de la música. Es el enfoque incorrecto de la realidad lo que genera en la actualidad alta mediocridad en los pseudocompositores.

 

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Como podemos todos comprender, todo es movimiento, y es la vibración la que genera los sonidos, que se manifiestan según su vibración particular debido a que hay vibraciones más intensas o menos intensas.

Es esa diferencia vibratoria la que hace que existan diferentes sonidos dentro de la escala musical de doce sonidos y fuera de ella.

Cuanto mayor sea el número de vibraciones el sonido producido será más agudo, y cuanto menor sea el mismo el sonido será más grave.

 

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En el Sonido 13, cuando se habla de la composición de los sonidos, esencialmente no se refiere a los postulados científicos, sino que se simplifican los mismos para obtener una mayor eficacia. Hay que tener siempre presente que en el Sonido 13 no estamos en contraposición con la ciencia, por lo contrario, hoy, como en la antigüedad, consideramos que el conocimiento esotérico complementa admirablemente el conocimiento científico.

No obstante, el conocimiento fundamental de los procesos naturales expresados en forma simple, permite a los estudiosos del Sonido 13 ser siempre adelantados del conocimiento musical, y llegará el momento en que muchas de las enseñanzas que otorga el Sonido 13 serán aplicadas por las instituciones culturales como lo ha sido en el pasado.

 

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Los sonidos de la naturaleza están presentes en todas las cosas y en todos los niveles. Están tanto en la manifestación del macrocosmos como en la del microcosmos.

Depende del equilibrio y de la justa proporción de cada uno de los sonidos en su estado preciso de manifestación, el que esta manifestación, en correcta combinación con la fantasía del hombre sea armoniosa y adecuada o no, ya que se encuentran en nosotros mismos y tienen su influencia en todos los planos de manifestación del ser humano.

Naturalmente que esto debe ser tomado por los estudiosos del Sonido 13 como algo identificativo, e incluso simbólico de las leyes de la naturaleza.

Si estudiamos el Sonido 13 como una expresión de los elementos de la naturaleza podremos identificarlos y ver el efecto que tiene sobre el público y sobre nuestras posibilidades reales de manifestarlos en el plano material, en el cual nos estamos expresando actualmente.

 

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En la composición de nuestras escalas se encuentran los diferentes elementos sonoros que existen en la música, que, al combinarse, conforman el aspecto puramente espiritual del ser humano.

Dentro de la naturaleza se encuentran absolutamente todos los elementos sonoros para crear la música tal y como se ha expresado y se expresa en nuestro planeta, desde la menor cantidad de vibraciones hasta la mayor cantidad de ellas. Desde los elementos musicales más conocidos por nosotros, hasta todo aquello que por medio del Sonido 13 llegue a descubrir y experimentar el hombre.

El mantenimiento del equilibrio entre esos miles de sonidos produce un estado armónico en el cuerpo, que le permite mantener una auténtica paz espiritual. Si el equilibrio se rompe, bien por falta de conocimiento para emplear los sonidos, o por el exceso de los elementos para producirlos irracionalmente, entonces se crean condiciones inarmónicas que desembocan en un estado de desequilibrio mental que deberá ser corregido.

En este proceso, no sólo el Sonido 13 es el que juega el papel más importante, también quien lo interprete y sus obras juegan un papel primordial en la gran responsabilidad de corregir los errores de la música actual, siendo el estilo e instrumentación que sea.

El concepto de una obra musical es algo diferente en cada uno, según el lugar del planeta donde vivamos, y según la cultura y educación de cada quien.

Por eso, en cada sitio las costumbres culturales y del tipo musical que se emplean son diferentes. No puede tener el mismo concepto de la música un miembro de una tribu africana, que un director de orquesta o un músico dedicado al rock.

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Una de las maneras de irse haciendo maestro en el manejo de los elementos sonoros, es el de ajustar nuestros conocimientos a las necesidades reales de la armonía espiritual en relación con las leyes de la naturaleza.

Cada cultura tiene, por lo general, los elementos que nos son necesarios.

Tengamos en cuenta que cada cultura es el proceso de un periodo de adaptación de muchos siglos, en el que interviene la sabiduría popular y la observación de la naturaleza.

En la actualidad esto resulta muy difícil, pues el hombre constantemente se aleja más de las leyes naturales al irse adaptando a elementos en los que el común de la gente no interviene y/o desconoce la fabricación de instrumentos musicales, en su mayoría ya, electrónicos.

 

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El ser humano, como producto de las fuerzas del Universo está íntimamente relacionado con el sonido. Todo, en el Universo está relacionado, y en esa relación entre todas las cosas tiende a establecerse un equilibrio que armonice las fuerzas cósmicas.

El ser humano no es una excepción a esta regla, por lo cual, él mismo y sus diferentes partes están así mismo relacionados con todas las fuerzas universales y los diferentes sonidos que ahí existen. Razón suficiente para que procuremos llevar a nuestro espíritu la cantidad suficiente de sonidos, mediante los instrumentos que los producirán.

La asimilación de sonidos suficientes que requiere el espíritu humano para el mantenimiento adecuado del mismo, varía según cada persona y según las situaciones culturales a las que ha sido adaptado, siendo necesario, en muchos casos el conocimiento de la relación sonido-leyes naturales. Para ello todas las personas deberían adquirir la costumbre de dormirse y despertarse con música, y llevar música en su mente todo el día.

Naturalmente que es positivo escuchar todo tipo de música, según la cultura de cada quién, pero, cuando el hombre tenga por gusto la música que legará el Sonido 13 la humanidad tendrá que transformar sus pensamientos, y por consecuencia, su manera de vivir.

 

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El estudioso del Sonido 13 no debe inmiscuirse nunca en las costumbres y gustos de nadie, pero sí debe orientar a todo aquel que manifieste claramente ideas culturales tergiversadas.

 

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Es por todos conocido que el número 13 tiene significados tanto negativos como positivos, así como neutrales en el hombre. Nada de esto tiene relación con el nombre “Sonido 13” ni con lo extraño que esta música puede parecer a algunas personas; ni siquiera con los infundados ataques cuando se menciona que el Sonido 13 vuelve locos a los animales.

Todo esto ha dado lugar al nacimiento de estas supersticiones, que naturalmente no debemos darles crédito, pues es producto de la mente enferma de las incultas autoridades culturales de nuestro país y de las personas empleadas para ello en los diversos medios de comunicación.

Sabemos que la influencia natural de los sonidos sobre nosotros como resultado de un proceso musical, altera activa y pasivamente los procesos emocionales y de pensamiento, y más aún cuando se escuchan obras musicales con instrumentos y sonidos nuevos, por lo que no hay que mezclar torpemente el significado esotérico del número 13 con la música.

Una atenta observación sobre la influencia de los sonidos producidos por el Sonido 13 en nuestros procesos de pensamiento y en nuestras emociones, así como en algunas funciones de carácter psíquico muy profundas, han demostrado que aprovechando esta nueva música se pueden alcanzar muy buenos resultados en el campo de la experimentación mental.

 

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En todas las tradiciones la música ha sido siempre símbolo de unión entre el hombre, no sólo física sino también espiritual, por lo que prácticamente, en todo nivel cultural y social, así como religioso, se emplea la música en sus diferentes ritos, fiestas etc.

 

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El sonido es producido por el movimiento, pero al mismo tiempo, el sonido genera movimiento.

 

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La ciencia médica se encuentra en la actualidad en medios de experimentación empleando música en seres humanos, y posiblemente en animales, así como en vegetales, con el fin de obtener determinados resultados sobre la naturaleza de los seres vivos.

Sin embargo, aunque para ello se usa lo más selecto de las obras musicales de los más grandes maestros no han obtenido el resultado que pretenden, ya que toda esa música maravillosa está compuesta en base a una escala de doce sonidos que los músicos llaman “Cromática” o “Temperada” o “Dodecafónica”, creada por el hombre, por lo que no es natural; es precisamente “temperada”, y de continuar de esta manera no van a obtener otro tipo de resultados que las reacciones que comúnmente se observan en cualquier sitio en que se escuche música.

El problema en que se encuentra la ciencia moderna solamente podrá ser resuelto por las escalas microtonales, pues no obstante que, desarrolladas dentro de la “Escala Temperada”, la gran cantidad de sonidos que se encuentran entre los tonos son de un acercamiento tal a la naturaleza del hombre y demás seres vivos que es aquí, en el Sonido 13, en donde la ciencia médica hallará lo que en vano trata de encontrar en las grandes obras maestras clásicas, y mejor aun, existe ya la posibilidad de experimentar fuera de la “Escala Temperada”, es decir, sonidos que ya no producen tonos ni semitonos, escalas musicales completamente naturales. Existen ya antecedentes.

Basta recordar que con el Sonido 13 se despiertan sensaciones que han estado en letargo durante siglos.

Si lo que pretende la ciencia médica actual es encontrar “algo” en la mente del hombre entonces será necesario que recurran a las leyes de la naturaleza, será necesario que consigan (y con ello en el futuro darán la razón al Sonido13) un campo sonoro generado por nuevos instrumentos, y conociendo los métodos para crearlos se impedirá tanto esfuerzo inútil, tanto de músicos como de científicos, y entonces será posible obtener la respuesta en la naturaleza del hombre.

El poder misterioso de los sonidos ha sido tema de muy variadas narraciones, a veces verídicas, otras no, como algo que traspasa en la fantasía y nos hace soñar, seguramente por reminiscencias de un conocimiento perdido para el público en general pero guardado en el interior de nuestro ser profundo.

Cabe recordar que a lo largo del tiempo, en todas las civilizaciones, religiones, sistemas filosóficos herméticos y no, se ha dado una gran importancia a los sonidos místicos de poder que producían efectos maravillosos en quienes los oían o en quienes los producían. Sonidos que hasta nuestros días son empleados para meditar o para entrar en profundos estados de conciencia, aunque lamentablemente cada vez son menos empleados, debido en gran parte a que la ciencia busca por otros caminos, y por otro lado, la pésima calidad de la música actual y sus fines, así como también la ignorancia del hombre actual.

Aun así, estos valores no se perderán, serán llevados a la práctica y rescatarán el sentido espiritual del hombre cuando la difusión del Sonido 13 sea llevada a cabo con esos fines.

Por ejemplo, el empleo del Canto Gregoriano no es algo accesorio o de mero ornato. Fue instituido por los antiguos sacerdotes de la Iglesia Católica, que tenían un conocimiento muy preciso del valor de estos sonidos, debido a que la transmisión espiritual que habían recibido correspondía a las fuentes más puras y directas del conocimiento interno.

El uso de los sonidos místicos, así como el del canto litúrgico primero, y del canto artístico después, tiene su origen en la observación, y posterior puesta en práctica de las leyes de la naturaleza en relación con la vibración y el sonido que nos afecta tanto en el plano físico como en el mental, emocional y espiritual. Físicamente el sonido nos afecta en gran medida, tanto por su volumen como por su nota.

Actualmente se reconoce que ciertos niveles de sonido pueden afectar la salud, además podemos observar cómo ciertos sonidos hacen vibrar los objetos materiales de nuestro derredor e incluso nuestro propio cuerpo, que se ve afectado al estar expuesto a la vibración sostenida de ciertos sonidos.

Mentalmente podemos sentirnos calmados o excitados, según el tipo de música o la calidad de los sonidos que estemos percibiendo o produciendo.

Emocionalmente ciertos sonidos pueden predisponernos también a la calma o a la exaltación, ejemplificando con lo que nos hace sentir cuando escuchamos una banda militar, así mismo, cierta música nos puede conducir hacia la ensoñación o la melancolía, a la risa o la felicidad, y en última instancia hasta llorar.

Espiritualmente, determinada música hace sentir en nuestro interior que abandonamos este mundo e incursionamos en las profundidades más amplias del cosmos, intuyendo así su eternidad y magnificencia.

 

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Es necesario que el estudioso del Sonido 13 sepa que aquellos sonidos que va a producir tendrán un efecto en quien vaya a escucharlos, y que ese efecto será mayor o menor, no tanto por los sonidos en sí mismos sino por la manera en que serán producidos y por la actitud mental que se tenga en el momento de hacerlos escuchar.

 

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El Sonido 13 recorre con su fuerza vibratoria todos los planos de manifestación de la conciencia humana, ya que el poder de vibración de los sonidos que produce está relacionado con los tres planos fundamentales de manifestación de la conciencia.

Está relacionado con las vibraciones de tipo astral y espiritual, corresponde con el mundo de la mente y está relacionado con los procesos subconscientes poniendo en armonía todos los planos de manifestación; el material, el mental y el espiritual.

 

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Tanto la música, como todo lo que hay en el cosmos se encuentra en permanente evolución, y en ese continuo movimiento debemos conocer los diferentes estilos creados a lo largo del paso del hombre.

En la medida que vaya progresando el estudioso del Sonido 13, se irá percatando de que aquello que enseña la obra corresponde a una gran verdad, ya que si no fuera así no existiría este trabajo que ahora lees.

No obstante, para muchos estudiantes de música, compositores, directores de orquesta, etcétera, esta obra les puede resultar desconocida o poco conocida, y puede que no sea adecuadamente comprendida. Sin embargo, como fruto de las intensas y profundísimas investigaciones científico-histórico-musicales realizadas por nuestros grandes maestros Julián Carrillo y Oscar Vargas esta obra ubica a México como verdadero maestro de la humanidad.

 

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La evolución es progresiva y nunca regresiva, y a lo largo de la evolución de la música han existido muchos estilos y muy diferentes tipos de instrumentos para su realización.

Sin embargo, hay quienes creen que lo mejor para ellos es la descomposición de los sonidos y de acuerdo a su pobre entendimiento buscan una falsa vanguardia en la regresión alterando las leyes de música tradicionales, siendo que ya estas leyes están en un estado de descomposición y de alteración por los mismos teóricos y compositores del pasado, ridiculizándose por completo y criticando sin conocimiento de causa a todo aquel que desea evolucionar y aspirar a la realización espiritual.

De tal manera los discípulos verdaderos aprenden y experimentan poniendo en práctica todo aquello que les ha sido transmitido por la silenciosa voz del maestro interior que hace comprender los esfuerzos de pasados servidores que han creado un estado de conciencia que les hace vivir en armonía con sus semejantes, y comprendiendo que el camino más seguro y completo es del servicio desinteresado, hacen todo lo posible por ayudar a otros en su búsqueda. Ellos saben muy bien de la satisfacción interna y de las recompensas espirituales que no pueden ser comparadas con todas riquezas materiales del mundo.

Los grandes maestros guían a la humanidad y establecen los senderos que esta necesita para su evolución. Pueden inspirar, y así lo hacen, a los buscadores sinceros de la luz y les ayudan a que puedan mejorar en el proceso de la evolución y de la comprensión. Por consiguiente, inspiran a los demás a realizar el trabajo que ellos realizaron por sí mismos, por lo que debemos dedicar nuestros esfuerzos para reconocer en nosotros el maestro interior que llevamos.

A lo largo de la evolución de la música podrán apreciar la labor de los maestros, que tanto hicieron a favor de la espiritualidad humana, y verán con una perspectiva diferente y más completa el beneficio que a la humanidad aporta el Sonido 13, por lo que, en un momento de reflexión contemplemos la época pasada, y proyectemos nuestra conciencia a la etapa futura.

 

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Habitualmente, percibimos y nos damos cuenta de las cosas materiales por nuestros cinco sentidos físicos, que son los instrumentos materiales que utilizamos para hacernos concientes del mundo material, externo a nosotros. De igual manera, poseemos la facultad de pensar, imaginar, recordar, analizar y otras facultades de carácter intelectual.

Pero, además de estos niveles de conciencia, existen otros niveles que están relacionados con la misma esencia de la naturaleza del ser y que constituyen nuestro eslabón con el mundo espiritual.

Para acceder a esos planos superiores de conciencia en los que podamos sentir y comprender las realidades superiores, trascendiendo las limitaciones de la materia y del pensamiento intelectual hasta hacernos concientes de nuestra formación cósmica necesitamos utilizar una técnica, que, apoyada en el sonido se transforma en lo que a través del tiempo se ha conocido como música.

Y dentro de la música, el Sonido 13 nos permite traspasar las barreras de las limitaciones de nuestros cinco sentidos y de los procedimientos intelectuales más comunes, para ser concientes de realidades superiores que están al alcance de quienes saben romper las barreras de su propia limitación.

Llegar a esos niveles profundos de conciencia es una de las muchas facultades del ser humano normal que, por una educación limitadora y frustrante, ha ido perdiendo esa facultad natural y, por consecuencia, tenemos que volver a recuperar.

 

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Se da el caso en la inmensa mayoría de las escuelas de música en el mundo de que se ha olvidado que el alumno debe ser orientado para crear y conocer las leyes que rigen la generación de los sonidos, sin embargo, se le da preferencia a la preparación como intérprete y al conocimiento de los sonidos que forman la llamada “Escala Cromática”, haciendo con esto que el alumno no desarrolle y/o pierda su creatividad.

En gran medida, se ha perdido de vista que la música debe servir para crear una fuerte estructura espiritual, y no para que se produzcan, se vendan y se generen adictos al consumismo desproporcionado, ni para crear riqueza para seguir produciendo, para que se siga consumiendo, y así, en una espiral viciosa que no conduce a nada, excepto al automatismo y a la pérdida de los valores humanos.

Cuando un estudioso de la música expresa sus fantasías y sus conceptos, si estos no encajan con el esquema del programa de estudios de la institución en que estudia, y que ya están grabados en la mente de sus mayores y educadores, entonces debe intervenir la decisión de ser un verdadero creador de música, o un intérprete y teórico rutinario. Y así anulan en el estudiante las facultades, en muchos casos geniales, que pueden llevarlos a experimentar planos de conciencia superior.

El propósito del Sonido 13 será siempre el de encontrarse con el origen del desarrollo de los sonidos y llevar a cabo un pleno conocimiento espiritual en ejecutantes y oyentes.

 

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Existe una gran cantidad de personas que de alguna manera u otra han escuchado las palabras Sonido 13, o han escuchado sobre el Sonido 13, o bien, han escuchado música en Sonido 13.

En este número, el 13, se manifiesta gran parte de la filosofía y el conocimiento de esta obra musical, y su significado va más allá del que se le asigna habitualmente en el mundo profano.

Para aquellos que no están familiarizados con el estudio de los principios esotéricos y que no tienen demasiado interés en su desarrollo integral, el título “Sonido 13” puede parecer algo puramente conceptual sin, en principio ninguna aplicación práctica.

No obstante, no hay nada más alejado de la realidad que el considerar el Sonido 13 fuera de los principios esotéricos.

Pero también ha de declararse que el conocimiento del Sonido 13 conlleva conocimientos teóricos, como historia de la música, conocimiento de otras corrientes musicales, tanto antiguas como modernas, el estudio de nuevas teorías musicales, empleo de una escritura musical a base de números, invención y construcción de instrumentos musicales, así como la adaptación de los conocidos.

 

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Hemos declarado en varias ocasiones, y lo hemos experimentado dentro de lo posible, que la música, en todos sus planos es energía, y que la esencia de esa energía es la vibración que se manifiesta en frecuencias, ciclos y ritmos.

 

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El Sonido 13 representa el germen de la música. En sí mismo está todo y en él se encuentra la esencia, dispuesta a manifestarse cuando llegue el momento, toda la potencia del conocimiento, condensado en dicho germen.

Pero el germen en sí mismo, aunque tiene todo dentro de él, no se manifiesta, está estático, esperando la potencia activa que le de el impulso para manifestarse y crecer.

Es el germen que todo estudioso del Sonido 13 al comenzar sus estudios se da cuenta del enorme potencial que subyace en su interior y que se encuentra por doquier en todo el universo.

 

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En el Sonido 13 estudiamos desde su origen el sonido, que es lo que más cerca de nosotros está y sin embargo es lo que más desconocemos.

En esta enseñanza se aprende a conocer y sentir los sonidos, cómo funcionan y cómo podemos utilizarlos en forma útil y efectiva. Pero, naturalmente, no podemos sentir y conocer los sonidos y lo que generan en nuestro pensamiento en medio del bullicio.

Para escuchar nuestra mente, y para escuchar la suave voz silenciosa de los sonidos y la música, es necesario que sepamos guardar silencio.

Sólo puede escuchar quien guarda silencio, y ese silencio no sólo debe ser físico; debemos aprender a guardar silencio mentalmente y entrar en el silencio espiritual; ya que en el silencio nos hallaríamos a nosotros mismos y no hay nada más terrible para nosotros que sentirnos a nosotros mismos cuando estamos desarmonizados.

Por el contrario, no hay experiencia más gloriosa para el ser humano que sentirse a sí mismo, cuando la armonía de los sonidos reina en su interior y puede así expresar la armonía del universo.

La mayor parte de las personas, al no estar acostumbradas a escuchar la música, tampoco se escuchan a sí mismas, por lo que en sus obras no pueden manifestar alguna armonía espiritual, pues será obra incorrecta, fuera de control y el resultado será negativo y vacío para quien escuche. Pero si la obra es correcta y concentrada en su propósito positivo y armonizante, quien escuche tendrá la sensación de que su personalidad se funde con el infinito, así como una percepción de ingravidez y paz.

Si sobrepasan este nivel llamado “plano del silencio”  podrán llegar al de la “gran armonía” donde tendrán una gran sensación de que todo su ser se funde en la gran armonía.

 

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En la mente se conciben las obras antes de que vengan a la existencia; en ella se prepara el germen de lo existente, en sus múltiples facetas, y eclosiona a través de la acción, convirtiendo a la idea primigenia en una realidad efectiva.

En la mente está el poder, y en la acción razonable está el poder puesto en movimiento. Por ello no podemos dispersar el poder de la música con obras vanas e influencias negativas a la mente.

A la mente se le debe imprimir acción para que su potencial musical no se pierda, y se consiga que la música se manifieste, de tal forma que no sólo sea fantasía sin valor, sino medio de un despertar espiritual y alimento del mismo espíritu.

De acuerdo con estas definiciones, también podríamos decir, como una extensión de lo ya mencionado que en la vibración está el poder, y en la música el poder puesto en movimiento.

Los hombres en la antigüedad, conocedores de que en todo lo que existe en el universo hay una correspondencia con todos los demás elementos y tradiciones auténticas, estudiaron y aprendieron el valor y correspondencia de los sonidos y lo aplicaron como un instrumento útil en la consecución de la maestría de la vida.

Ese conocimiento se ha preservado, y será transmitido en el momento preciso con la obra llamada Sonido 13.

 

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En el universo todo está relacionado por medio de la vibración.

En los diferentes planos de manifestación de la naturaleza, todas y cada una de las partes que la forman están relacionadas por medio de la vibración.

Cada elemento químico tiene correspondencia con un número, con un sonido, con un color, con un agente planetario, etcétera.

 

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En la música, a lo largo de los siglos, se han utilizado diferentes métodos de simbología para interpretar los sonidos a fin de que los músicos tuvieran la facilidad para interpretar las mismas obras, pero ya escritas, por diferentes ejecutantes.

Tengamos en cuenta que, a lo largo de la historia, la interpretación de los sonidos musicales ha tenido diferentes tipos de escritura, o diferentes métodos para enseñar los mismos conocimientos y técnicas.

En todo este tiempo, ha sido tal el conocimiento acumulado, que se ha creado una gran confusión en la manera de interpretar los sonidos musicales, ya que extravagantes técnicas actuales (según el compositor) han exigido graves modificaciones en las simbologías.

Debido a todo esto es urgente formar un sistema de simbología, para poder acceder al conocimiento de una forma rápida y segura.

En el Sonido 13 no es necesario que se emplee una simbología secreta o extraña, puesto que no nos sería de gran utilidad, además de que en la actualidad no es necesario que se siga empleando el sistema de escritura musical en el pentagrama, ya que el sistema propuesto por el Sonido 13 a base de números elimina todas las dificultades simbológicas de los métodos conocidos.

Al avanzar en el conocimiento de los nuevos sonidos en las escalas tradicionales, y los que no se encuentran en ellas, y su representación a base de números, encontrará el estudioso que este sistema es mucho más importante de lo que parece a simple vista, y que el dominio de sus ejecuciones puede conducirle a profundas meditaciones y conclusiones.

 

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Tomemos como base el origen de la escala musical empleada comúnmente hasta nuestros días. Al encontrarnos en este punto diríamos poder remontarnos a la antigüedad, y así notaríamos el origen natural de los sonidos, y oiríamos una serie de sonidos que corresponden a nuestro entorno.

Ahora, poco a poco, iremos aumentando los sonidos de esta escala, que al momento de intervenir el hombre en su desarrollo abandona los intervalos naturales, creando con esto una escala temperada que ya no representa a los sonidos naturales, sino los sentimientos de cada autor musical.

Siguiendo adelante, la decadencia musical, provocada por el uso y abuso constante de la misma escala, ha creado distorsiones sonoras que son resultado de una experimentación irracional, sin tomar en cuenta el empleo del origen.

De esta manera llegamos a las conquistas del Sonido 13; hemos llegado a la manifestación más amplia de los sonidos dentro de una escala musical, en donde la percepción auditiva se sensibiliza produciendo resultados diferentes, nuestros horizontes de percepción se han ampliado y nuestra forma de comprender es ahora diferente, en virtud de la nueva percepción, ya que en el Sonido 13 no sólo tenemos más sonidos, sino que podemos remontarnos a todas la épocas, lo cual no era posible con las escalas musicales antiguas.

Escucharemos diferentes sonidos, las sensaciones serán distintas, muchos fenómenos que nunca habríamos observado, y que incluso no sospechábamos que fueran posibles, los sentiremos en esta gran obra.

Con esto se quiere decir que, en las diferentes escalas musicales, lo mismo que en los diferentes estilos de música hay diferentes posibilidades y fenómenos, que podemos experimentar al escucharlos.

No obstante, aunque a distintos sonidos en diversas escalas experimentemos sensaciones distintas, no existe separación entre los diferentes niveles de conciencia.

Si queremos profundizar en la cuestión de la conciencia y experimentar las diferentes sensaciones que en ella se producen, será necesario que vayamos conociendo qué sucede en cada una de las épocas y estilos de la música. Ello nos permitirá conocer, en profundidad, esta facultad tan nuestra y establecer las rutas o caminos que queramos recorrer en la música.

 

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“Efectividad y Realidad”, son dos conceptos que es conveniente conocer, pues ambos tienen una aplicación exacta en el sonido.

Todo lo que existe es un efecto derivado de unas causas. Por lo tanto, podemos definir como “Efectividad” a aquello que tiene existencia.

Un sonido es una efectividad por que la concentración de la energía universal, en una tasa vibratoria definida, causa un efecto que se manifiesta como aquello que llamamos sonido.

Sin embargo, lo que percibimos e interpretamos en nuestro cerebro es una “Realidad”.

En los estudios de percepción aprendemos que podemos oír un sonido por que las ondas sonoras producidas por un tubo, cuerda, instrumento, etc., llegan hasta nuestros oídos.

Los impulsos sonoros provocan otros impulsos, que van por el oído interno y, al llegar al cerebro estos impulsos son interpretados en la forma que nosotros percibimos como sonido.

Pero la forma de interpretación es diferente en cada persona, por que nuestros cerebros son diferentes, así como nuestra preparación, e incluso las circunstancias en las que percibimos.

 

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El universo es el resultado de la energía manifestada, energía que se produce por efecto de la vibración o movimiento.

La manifestación universal tiene posibilidades ilimitadas, ya que las vibraciones que existen en el universo varían desde la más baja posible hasta la más elevada posible, es decir; la vibración en el universo varía desde una vibración a un número infinito de vibraciones. Eso hace que haya un número infinito de manifestaciones y que, para percibir estas posibilidades, en función de su tasa vibratoria, serán necesarios los instrumentos y medios adecuados para producirlos.

Sin embargo, los medios utilizados hasta ahora para producir las vibraciones, musicalmente hablando, han sido estancados en su inmensa mayoría en la llamada “Escala Dodecafónica”, que por desgracia ha servido para la gran producción de tendencias comerciales y control de las grandes poblaciones, construyendo todo tipo de instrumentos musicales con solamente la ejecución de estos doce sonidos, desviando de esta manera la atención del estudiante de música, y no permitiendo que éste se proyecte hacia la liberación espiritual con el empleo de más sonidos, incluso fuera de los contenidos en la “Escala Dodecafónica”. Perdiendo de esta manera el concepto universal de la música.

 

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En el mismo proceso de evolución del ser humano sobre la tierra, los sonidos de la “Escala Dodecafónica” fueron apareciendo paulatinamente, como medios de identificación con la naturaleza que le eran necesarios al ser humano, y después para su empleo como medios de comunicación , pasando desde luego, por su empleo para manifestaciones ritualísticas.

Si volvemos la vista atrás, cuando habitaron los primeros hombres en nuestro planeta, no conocían más que los sonidos producidos por el agua, el trueno, las aves, golpes producidos por el mismo hombre con madera, piedra, etc. Y sin temor a la equivocación, considero que el hombre imitaba desde entonces todos esos sonidos, creando así la música primitiva, no importando que no hubiera manera de escribir esos sonidos; bastaba con que fueran repetidos a voluntad para que hubiera ya “música”.

Por medio de los sonidos, las primeras formas de comunicación entre el hombre, fueron desarrollando un método de identificación que establecía ya un mensaje por la manera de emitir sonidos con la garganta o golpeando troncos, pero existía ya una identificación o significado de cada sonido, es decir, al escuchar esos sonidos un hombre o determinado grupo de hombres entendía lo que “decía” el que producía esos sonidos.

Esto permitió el ascenso de un nuevo escalón en la escala de la evolución, ya que estos hombres, dominando la comunicación entre ellos por medio de los sonidos fueron empleando estos para otro tipo de comunicación, comunicación con los dioses que ellos mismos crearon, comunicación con los seres que habían muerto, es decir, empezó el empleo de la “música espiritual”, que hacía que el hombre primitivo incursionara en el más allá, o bien, como método curativo entre la tribu.

Estos hombres aprendieron a identificar o catalogar los sonidos con que imitaban a la naturaleza, los sonidos con que se comunicaban entre ellos, los sonidos con que se comunicaban al “más allá” y con los que curaban. Los estilos musicales comenzaban a aparecer, y con ellos los compositores.

No obstante, estas tres manifestaciones sonoras, aunque siendo una gran adelanto en el proceso evolutivo, hacía de ellas empleos un tanto limitado, ya que sólo usaban los sonidos para las actividades mencionadas, pues aunque también la “danza primitiva” existía ya, no eran aún manifestaciones independientes del arte, estaban sujetas todavía a la “espiritualidad religiosa”.

De ahí empezaron precisamente a independizarse aquellos que pretendían lograr otro tipo de comunicación; ni imitando a la naturaleza, ni comunicándose con troncos, ni comunicándose con el “más allá”. Nacía así el compositor musical, el creador artístico, el comunicador de su sentimiento por medio de los sonidos, el que hacía música solamente para que los demás bailaran o simplemente para regocijo general.

¿Qué escalas emplearían? ¡Se ignora; pero eso sí, naturales!

Así pues, el desarrollo de estos “estilos musicales” generó que en el mundo hubiera una preocupación seria por continuar, cada quien sus costumbres, las mismas tendencias que el “hombre primitivo” en el empleo de los sonidos, pero ya, desde luego, con fabricación de instrumentos musicales, realizados de acuerdo a las diferentes culturas y conceptos que de los sonidos tuvieran cada una de ellas, no conociendo, en la actualidad, más que la escala musical empleada por China como la más antigua; se remonta a hace 5000 años y consta (hasta ahora) solamente de cinco sonidos, los que ahora se conocen como Do, Re, Fa, Sol y La.

Pero aun así, siendo esto un gran adelanto dentro de la música, existía la dificultad de que su alcance era muy limitado, y tomando como base estos sonidos el crecimiento de esta escala se fue solidificando al paso del tiempo hasta llegar a la conocida “Escala Dodecafónica”, que es la que se estudia hasta nuestros días en todo el mundo.

No dudo en lo más mínimo, es más, aseguro también sin temor a equivocarme que en algunas partes del mundo existen verdaderos maestros de los sonidos que no emplean la “Escala Dodecafónica”, que son auténticos guías espirituales manejadores de escalas tal vez creadas por ellos mismos. Sin embargo, con todo el avance producido por la “Escala Dodecafónica”, hasta su empleo ya en la electrónica, ha caído en un verdadero desastre, producido por las mismas limitaciones creadas por el hombre.

Existe ahora una nueva posibilidad para esta misma escala; el Sonido 13, que a través del estudio de las primeras formas musicales hasta nuestros días abre el camino a vibraciones que han estado ocultas en la música.

Esas vibraciones procedían del exterior, y podían ser indicativas de sonidos que estuvieran a mayor distancia de lo que podía captar el sentido del oído. Fue así, como esos sonidos se fueron integrando a la “Escala Dodecafónica”, entre sus intervalos llamados “tonos y semitonos” para engrandecerla de tal manera que hubo necesidad de idear y crear  instrumentos nuevos, crear un sistema de escritura musical, nuevas técnicas de ejecución, nuevas teorías, es decir, una nueva Era dentro de la música, despertando en el hombre emociones que habían estado en letargo durante siglos; y continuando con estas conquistas hemos llegado a abandonar el empleo de la “Escala Dodecafónica”, utilizando nuevamente escalas naturales, sin tonos ni medios tonos.

Los instrumentos musicales que ha creado el hombre a lo largo de su existencia, son tan maravillosos que no podemos por menos que reconocer la inmensa sabiduría de sus constructores, de los compositores y de los intérpretes.

Ahora, con la nueva Era del Sonido 13, tomamos nuevamente conciencia del mundo espiritual y del reencuentro con las leyes universales.

 

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Una de las maneras de comprender y sentir más intensamente el Sonido 13, y en forma más satisfactoria, es que nuestros sentidos físicos trabajen lo mejor posible y lo más sensibilizados que se pueda.

Por otra parte, el Sonido 13 proporciona información del mundo musical teórica e históricamente, de tal manera que, cuanto más fiable sea la información que al estudioso se le proporcione, los procesos de aprendizaje y otros serán más completos y perfectos.

Por ello, es conveniente escuchar la mayor cantidad de estilos musicales del mundo y desde las épocas más remotas posibles.

Algo tan simple como escuchar música es no sólo agradable, sino que, incluso ayuda en el proceso evolutivo del espíritu, y en consecuencia, mantiene y mejora la armonía entre los hombres.

Escuchar y asimilar estilos de música diferentes, para definir lo positivo y negativo que en la música encontremos, es muy necesario para mejorar nuestra percepción de los sonidos y su influencia en nuestro interior.

No vemos la razón por la que debamos privarnos de la buena música en la vida, y tener que tolerar toda la mediocridad que los medios comerciales y oficiales de comunicación emiten, sin proponer otro tipo de alternativas.

 

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ARMANDO  NAVA  LOYA.