LO QUE NO SE IMAGINARON JULIAN CARRILLO NI OSCAR VARGAS

Como consecuencia de las temporadas en el Planetario Luis Enrique Erro recibí una llamada del C.P. Juan Manuel Mendoza A., representante de “Festivales de Coros y Bandas A.C.” con el fin de ofrecer un recital de Sonido 13 en la Catedral Metropolitana de México. Llevándose a cabo dicha presentación el día 20 de agosto de 1988 “a teatro lleno”, se dice cuando hay asistencia general. En esta ocasión fue presentada el Arpa Micronterválica de 909 sonidos, creación de mi maestro Oscar Vargas Leal, este a su vez, uno de los dos últimos alumnos de Julián Carrillo.
Pues bien, ya estando en plena interpretación musical, a la mitad de la obra empezaron a sonar algunos tubos del órgano, situación que me descontroló en la interpretación pues de inmediato pensé que era provocado para interrumpir de alguna manera el recital. Sin embargo continué, y al finalizar mi intervención musical, en el habitual diálogo que hacía con el público les manifesté que todo había sido una experiencia maravillosa, pero lástima que “alguien” se había subido al órgano para hacer sonar sus tubos e interrumpir la obra musical, y al comentarles esto, de una manera general empezaron a gritar y mover los brazos en sentido negativo, diciendo que nadie estaba en el órgano, que los tubos empezaron a sonar solos con la resonancia del arpa. . .
Esa fue la respuesta del público en general en aquel momento en que por primera vez en la historia de México se interpretó Sonido 13 en la Catedral Metropolitana.

Armando Nava Loya (Octubre 2008)