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LA REPRESION CONTINUA

DOMINGOS EN EL CHOPO

Todos los domingos por la mañana en el Museo del Chopo se ofrecían al público recitales con los más diversos estilos musicales, estos programas se transmitían al radioescucha por Radio UNAM, y esta serie, llamada "Domingos en el Chopo" tenía ya muchos años en la programación de dicha estación, estamos hablando de los años 80's.

En aquel tiempo, quienes se encargaban de la difusión del Sonido 13 éramos David Espejo y Avilés y Armando Nava Loya, mostrando al público los instrumentos construidos y afinados especialmente por el maestro Oscar Vargas Leal.

Recibí en aquel entonces una llamada de la producción del programa para ser invitados a dar un recital un domingo por la mañana en el Museo del Chopo, situación que de inmediato se concretó, y así fue; el siguiente domingo hubo Sonido 13 en "Domingos en el Chopo" y fue tal el éxito del programa que fue el último de la serie. .

Efectivamente; "Domingos en el Chopo" desapareció de Radio UNAM por haber transmitido Sonido 13.

    Armando Nava Loya (Julio 2008)

NUEVAS PARTITURAS

Continuando en los años 80's y con Radio UNAM, había entonces un programa llamado "Nuevas Partituras", presentado por el maestro Mario Kuri Aldana, teniendo también muchos años al aire presentando composiciones de autores jóvenes.

Tuve el gusto de conocer al maestro Kuri y de inmediato me propuso la realización de un homenaje al maestro Julián Carrillo con siete programas por Radio UNAM, y así fue.

En ese tiempo la difusión de la obra la hacíamos el maestro Fernando García Hernández y Armando Nava Loya.

Se llevó a cabo la transmisión de los siete programas dedicados al Sonido 13, siendo esta la última programación de la serie "Nuevas Partituras". El programa desapareció de Radio UNAM y el maestro Mario Kuri Aldana fue llevado a un puesto de dirección musical al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Yo no comprendo cómo es que la dirección de Radio UNAM se ha portado de manera tan vil con Carrillo y su obra, y tienen la desvergüenza de haberle puesto a su sala de conciertos "Sala Julián Carrillo".

    Armando Nava Loya (Julio 2008)

PLANETARIO LUIS ENRIQUE ERRO

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que la época de mayor trascendencia en lo que a mí corresponde en la difusión del Sonido 13 ha sido el espectáculo de luz y sonido en el Planetario Luis Enrique Erro, ya que de las cinco temporadas en cinco años consecutivos, con diferentes compañeros, se derivaron experiencias tanto negativas como positivas, interviniendo diferentes instituciones o asociaciones de índole oficial y privada.

La primera temporada, en el año 1986, cuando se estrena el instrumento musical llamado "Arpa Microinterválica", ideado y construido por el maestro Oscar Vargas Leal, único instrumento en el mundo y primero que se construye en la historia capaz de producir 909 sonidos, contando con una asistencia que llenó el planetario.

Durante la segunda, tercera y cuarta temporadas la asistencia era tal que teníamos que ofrecer dos funciones seguidas, ya que la gente se quedaba afuera, dando la segunda función con gente sentada en los pasillos y escaleras del planetario para no tener que dar una tercera función.

Contamos entonces con publicidad y presencia en los recitales de Televisa, Canal 11, Imevisión (TV Azteca), diversos periódicos y personal enviado por Radio Educación y Radio UNAM. Curiosamente, a la dirección del Instituto Politécnico Nacional jamás le interesó lo que sucedía en el planetario, jamás hubo representante alguno de las altas autoridades, hasta que, notando la considerable entrada de dinero en taquilla exigieron el control de la misma. . . entonces sí les interesó la taquilla, solamente la taquilla.

Aquello era una situación que crecía desorbitadamente, hasta que vino la quinta temporada, y "alguien", ese "alguien" que siempre decide lo que se hace y lo que no, decidió que para la quinta temporada no hubiera publicidad, quitaron la publicidad de la radio, no pasaron mensajes por televisión, los días que teníamos función apagaban las luces del exterior del planetario, se empezó a descomponer el proyector, faltaban algunas cosas de la sala de proyección, logrando con esto que diéramos las funciones con una asistencia hasta de treinta personas cuando mucho y con los efectos del proyector limitados.

Esta situación, claramente manejada por las retrógradas autoridades de México, que no permiten el progreso en la cultura del país al que sirven, hasta la fecha (2008), me obligó a presentar la renuncia del grupo y cancelar las funciones que se encontraban en puerta.

No culpo, de ninguna manera, al director del Planetario Luis Enrique Erro en aquél tiempo, Ingeniero Miguel Gil Guzmán de esta penosa situación, ya que siempre hay "alguien" arriba de todos. Por el contrario, le envío mi más sincero reconocimiento, junto al maestro Luis Morín, quien tuviera la responsabilidad técnica de la proyección de los efectos visuales durante las cinco temporadas de luz y sonido por haber permitido que el Planetario Luis Enrique Erro fuera una verdadera trinchera del Sonido 13 durante cinco años.

    Armando Nava Loya (Agosto 2008)

FESTIVALES DE COROS Y BANDAS A.C.

Precisamente, de los espectáculos del planetario resultó la relación musical con la asociación llamada "Festivales de Coros y Bandas A.C.", representada por el C.P. Juan Manuel Mendoza A., quien fuera el responsable de la realización del primer recital de Sonido 13 en la Catedral Metropolitana de México.

Esta relación musical, que comenzó con el recital mencionado fue creciendo, hasta llegar a tener que actuar diariamente en distintos lugares de la Ciudad de México, tales como audiciones didácticas a nivel escolar, desde kindergarten hasta niveles universitarios, y recitales a nivel popular en los más diversos ámbitos sociales.

Las diarias actuaciones que teníamos que ofrecer se fueron cancelando de manera notable, una tras otra, no teniendo más opciones frente al C.P. Juan Manuel Mendoza A. me vi obligado a preguntarle sin más rodeos: ¿Ya metió la mano aquí Bellas Artes, verdad?

Un silencioso movimiento de cabeza de manera vertical me indicaba que efectivamente, Bellas Artes había metido la mano.

    Armando Nava Loya (Agosto 2008)

ENVIADOS POR MAESTROS DEL CONSERVATORIO

No fueron pocas las veces que en eventos como los del Planetario Luis Enrique Erro y conferencias en diversos centros de estudio y culturales había una participación de jóvenes que realizaban preguntas (al finalizar cada evento hacía yo diálogo con el público) que llevaban una clara tendencia a agredir, a agitar el ambiente, pues su participación no llevaba un fin de adquirir conocimiento, de esclarecer dudas, no, era notoria la tendencia a “desenmascarar farsantes”, a ponernos en ridículo en público. Sin embargo, no tomaron en cuenta que el conocimiento que nos proporciona el Sonido 13 posee respuestas para el esclarecimiento de cualquier duda que musicalmente pudiera existir, conocimiento que por desgracia, está ausente en los maestros del Conservatorio Nacional de Música de México y ha sido imperante para que continúen enseñando teorías ilógicas y torpes, pero en fin, eso es lo que hasta ahora los maestros de dicha institución pueden aportar a la niñez y a la juventud mexicanas.

Pues bien, una vez respondidas sus preguntas, y ubicados en el sitio que les correspondía, aguardaban la terminación de nuestra participación para ya en privado, ofrecerme una disculpa, argumentando que no sabían a lo que venían, que eran estudiantes del Conservatorio Nacional de Música de México enviados por sus maestros para llevar a cabo este tipo de acciones, y que finalmente, reconocían la grandeza de la revolución musical del Sonido 13, lamentando que no hubiera en el Conservatorio Nacional de Música de México una clase dedicada a tan importante materia.

    Armando Nava Loya (Septiembre 2008)

CONFERENCIAS CANCELADAS

Este tipo de intervenciones fue disminuyendo y aumentando la cantidad de estudiantes cada vez que iban a escuchar Sonido 13, a tal grado que un grupo de ellos asistió a una presentación en el Planetario Luis Enrique Erro y, en vez de recurrir a los ataques que eran ya rutinarios, me hicieron una cordial invitación para que fuera yo a dar una conferencia-audición sobre Sonido 13 al Conservatorio Nacional de Música de México. Este grupo era nada menos que la representación de la Sociedad de Estudiantes de dicho plantel.

Acordamos desde luego, el programa a desarrollar, y se pensó en realizar tres conferencias-audiciones en tres días distintos, siendo en aquel tiempo la pianista mexicana, María Teresa Rodríguez, heredera del odio chavista hacia Carrillo, directora del Conservatorio Nacional de Música de México.

El día del primer evento, que se había programado para la tarde llegamos mi compañero Fernando García Hernández y yo desde la mañana para preparar todo, y al llegar a la oficina de la Sociedad de Alumnos fuimos informados que por orden de la dirección general del Instituto Nacional de Bellas Artes se cancelaban las tres conferencias-audiciones, sin mayor comentario al respecto.

No obstante ello, pensamos en ir a hacer una pequeña guardia al busto de Julián Carrillo que se encuentra en el pasillo principal del Auditorio Silvestre Revueltas, pues en todo el pasillo hay bustos de eminentes compositores de la historia, pero al llegar al busto de Carrillo fuimos víctimas de una desagradable sorpresa, ya que su rostro tenía pintado con gis blanco barbas y bigotes.

Lamento muchísimo que los alumnos de Carlos Chávez estén tan cerrados de su mente y no se concreten a la paupérrima enseñanza musical que imparten a sus alumnos, sino que llegan más lejos, a inculcar odio hacia un maestro de la talla de Julián Carrillo, que como ningún otro ha puesto el nombre de México tan alto por los conocimientos que aporta al arte musical.

Qué pena que ese odio continúe por medio de los descendientes musicales de Carlos Chávez.

    Armando Nava Loya (Septiembre 2008)

CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y LAS ARTES


El día 7 de diciembre de 1988, a unos cuantos días de haber tomado posesión como Presidente de la República el Lic. Carlos Salinas de Gortari creó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, manifestando: “Queremos una sociedad viva, vibrante en búsqueda permanente de lo nuevo, en continuo encuentro con lo inédito: no una sociedad uniforme y sin imaginación. Deseamos que prevalezca la creatividad, no la repetición de lo ya hecho.”

Ante estas declaraciones me presenté el día 9 de diciembre en Palacio Nacional con un plan de trabajo basado en las labores de Julián Carrillo y Oscar Vargas para que México pudiera salir del letargo cultural al que lo tienen sometido sus autoridades culturales y los intelectuales del sistema.

Fue depositado como se me indicó, en el departamento de correspondencia con el folio No. 1278, indicándoseme que si en treinta días no se me contestaba regresara para que se investigara por qué no se contestó. Ese mismo día entregué una copia del proyecto a la sección de correspondencia dirigida al entonces Secretario de Educación Pública Lic. Manuel Bartlett Díaz.

Pasaron los treinta días y la contestación de la Presidencia de la República no me llegó. Acudí a la sección de correspondencia, expliqué mi situación y me enviaron al departamento de aclaraciones, en donde revisaron una inmensa lista, en la que apareció mi nombre (el único de toda la lista) subrayado con rojo, de lo cual no se me explicó el motivo.

Pensé entonces que lo indicado era solicitar una audiencia con el Presidente, acudiendo de inmediato a solicitarla. Fui esa vez, otra vez, otra y otra y siempre se me negó.

Pretendiendo entrar de otra manera, llegué a la puerta por la que ingresa el Presidente cuando acude a Palacio Nacional, explicando a los soldados de la guardia el motivo de mi visita, la cual se convirtió en una pequeña conferencia, ya que los soldados no daban crédito a lo que escuchaban y preguntaban y preguntaban, hasta que el jefe de la guardia, por iniciativa propia me condujo con el secretario particular del Presidente, quien después de escucharme me llevó al archivo confidencial del Lic. Salinas de Gortari, en donde se me mostró mi expediente, que llevaba el número 19 marcado con la palabra “IMPROCEDENTE”.

Desde luego, la gente que controla el arte en México es la misma que antes y después de Salinas de Gortari.

    Armando Nava Loya (Septiembre 2008)


DOMINGOS EN EL CHOPO

NUEVAS PARTITURAS

PLANETARIO LUIS ENRIQUE ERRO

FESTIVALES DE COROS Y BANDAS A.C.

ENVIADOS POR MAESTROS DEL CONSERVATORIO

CONFERENCIAS CANCELADAS

CONSEJO NACIONAL PARA LA CULTURA Y LAS ARTES

JIMENA GIMENEZ CACHO


YO MISMO


SOCICULTUR   DDF


MAESTRO ARTURO SORIANO Y LA ESCRITURA MUSICAL SONIDO 13


JIMENA GIMENEZ CACHO


La excelsa violonchelista mexicana Jimena Giménez Cacho, después de graduarse en París, Alemania y España inclina su inquietud artística hacia los senderos del infinito musical del Sonido 13 y pone la muestra al mundo interpretando y grabando en disco la obra para violonchelo de Julián Carrillo, Seis casi sonatas, de estructura microtonal, es decir, en cuartos de tono, interpretando también el Concierto para violonchelo y orquesta que bajo la misma estructura musical escribiera Carrillo.

Muy pronto, todo ese entusiasmo, esa visión interpretativa, esa ilusión de tomar la bandera del Sonido 13 se vio opacada, minimizada, obstruida por la retrogradación y el oscurantismo que rige la mentalidad tanto de las autoridades culturales como la de los maestros de las escuelas de música de nuestro país.

La violonchelista expresa su dolor y la impotencia de no haber logrado sensibilizar a las autoridades culturales mexicanas sobre la trascendencia que tiene la obra y las aportaciones de Carrillo para la música de concierto del mundo, y añade:

“Estoy cansada de buscar, tocar muchas puertas y sólo tener como respuesta silencios y falta de interés. Es muy triste y absurdo. Es mucha ignorancia y, de plano, mala leche.

No vale la pena ya seguir neceando en esta lucha desigual contra quienes manejan las instituciones culturales en el país.

Son 34 años de carrera y ya estoy harta, cansada de siempre tener que luchar contra todo y todos”.

En cuanto a la grabación de las Seis casi sonatas  la artista expresa:

“Este álbum es para mí el esfuerzo de una vida; está dedicado a México y a la gran sabiduría de su pueblo indígena, ya que Carrillo fue indígena. Lo entrego, pues, al público; se trata de un importante documento que forma parte de la historia olvidada del país, producto del apasionante experimento que bajo el nombre de Sonido 13 llevara a cabo Julián Carrillo, músico visionario, inventor e indígena cosmopolita”.

Tal es el trato que el gobierno mexicano continúa dando a quien lucha por México. . .

Armando Nava Loya (Noviembre 2008)

YO MISMO


La revolución del Sonido 13 jamás pudo esperar que hubiese tanto por descubrir en el campo de la música, hasta que, por singular fortuna, se la atacó.

Por esta razón, y muy sinceramente, agradezco a todos los impugnadores de mis teorías, tanto a los que formaron el llamado Grupo 9, como a los que aisladamente la combatieron; y asimismo, agradezco el gran servicio que se me hizo con el vacío que se formó a mi alrededor en el ambiente musical de México, pues gracias a ese maravilloso aislamiento pude reconcentrarme y ser YO  MISMO  y no un reflejo de ideas ajenas, de lo que no escapan frecuentemente ni los compositores más eminentes.

En efecto, citaré como comprobación algunos casos, entre multitud que existen: en el tiempo lento  de la  Sinfonía incompleta  de Schubert hay un fragmento que es, nota por nota, igual a una de las melodías de la obertura  Fidelio  de  Beethoven; otro es el ritmo inicial de la  Sinfonía en Re mayor  de Brahms, que es idéntico al que inicia el tema de la  Sinfonía Heroica  de Beethoven; en la  Scherezada  de Rimsky-Korsakoff existe una melodía igual a la de uno de los  Preludios  de Chopin,  y así podría seguir enumerando ejemplos.

En cambio, en mi soledad, se produjo el milagro de que mis obras no fueran reminiscencias de otras, de manera especialísima en las del Sonido 13. . . Y así también hallé que ningún músico del pasado o del presente encontró, no sólo en el campo meramente musical, sino aún en el científico, en sus relaciones con los sonidos, pues nadie pensó en rectificar la ley clásica del “nodo”; nadie descubrió los errores que existen en las leyes de los músicos y de los físicos en relación con la escala de los armónicos, y así multitud de rectificaciones técnicas publicadas ya en mis libros.

Julián Carrillo (Marzo 1963).


SOCICULTUR   DDF


En el mes de octubre de 1991 se solicitó formalmente al gobierno del Distrito Federal, cuyo titular era Manuel Camacho Solís, la realización de una gira por los diferentes museos de la Ciudad de México con el fin de llevar a cabo la difusión del Sonido 13 ya con el Arpa Microinterválica de 909 sonidos, siendo para entonces cuatro los intérpretes que participaríamos en dichos eventos, Esther López Camargo, Rosa Calderón Zavala, Fernando García Hernández y Armando Nava Loya.

Para ello se recurrió a la Dirección de Acción Social, Cívica y Cultural (SOCICULTUR), en donde fueron asignados los museos y las fechas para la presentación de los recitales durante el mes de noviembre, quedando de la siguiente manera: Museo de Historia Natural, el día 3; Museo de la Ciudad de México, el día 9; Museo de la Revolución, el día 17 y finalmente, el Centro Cultural José Martí, para el día 23.

No era de asombrarse que la “gira” se desarrollara en un estruendoso fracaso, ya que, desde el primer recital, en el Museo de Historia Natural carecimos de todo, transporte (retardado y en pésimo estado), sin sonido, sin propaganda, ni un anuncio en el museo, etc., cuando todo esto fue ofrecido por las autoridades (¿?) culturales del DDF.

Y así pasamos a la segunda presentación en el Museo de la Ciudad de México, en igualdad de condiciones, y la tercera, en el Museo de la Revolución, ya para la cuarta presentación la total falta de interés por parte de estos irresponsables de la cultura mexicana fue tal que hubo de cancelarse el recital programado para el Centro Cultural José Martí.

Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que la ignorancia e incultura de las autoridades culturales de México permitieron programar esta “gira” por los museos de la Ciudad de México, siendo que, muy oportunamente, ese “alguien” de siempre metió la mano y boicoteó, como es costumbre en ellos estas presentaciones de difusión de los logros que hasta la fecha sigue mostrando la obra de nuestro ilustre maestro Julián Carrillo.

Armando Nava Loya (Sep. 2009)


MAESTRO ARTURO SORIANO Y LA ESCRITURA MUSICAL SONIDO 13


En el año de 1995 comenzaba a dar mi servicio social en materia de Música, con la especialidad en Teclado Electrónico y Flauta Dulce, asignándoseme para ello la Escuela Secundaria Técnica No. 38, en la provincia de Ocotlán, estado de Oaxaca.

El curso por mí impartido estaba basado en su totalidad en el sistema de escritura musical propuesto por el Maestro Julián Carrillo, a base de números, es decir, escribir la música con números en lugar de las conocidas notas musicales en el pentagrama.

La eficacia de este sistema no se hizo esperar, pues en menos de un mes de iniciado el curso todos mis alumnos interpretaban ya diversas melodías con sus respectivos instrumentos, aventajando de esta manera al resto del alumnado que trataba de entender el lenguaje musical con notas y pentagramas.

En respuesta a tan extraordinario resultado fui llamado por el director del plantel para darme la noticia de que mi curso terminaba en ese momento y que la documentación que justificaba el cumplimiento del servicio social sería firmada sin problema alguno, “como si realmente lo hubiera llevado a cabo”, como si hubiera durado los seis meses que estipula el reglamento de la Universidad de Oaxaca, y que podría ocupar ese tiempo en otras actividades.

Sorprendido le pregunté el por qué de esa decisión pues los resultados saltaban a la vista y eran excelentes, y al insistir en una respuesta al fin me dijo que el maestro titular de música de la escuela se había quejado con él por que mis alumnos en muy poco tiempo habían logrado mucho más avance que los suyos, y eso era ponerlo “en evidencia” y que lo mejor era dar por terminado el curso que estaba impartiendo y así no habría problema alguno.

El director acató dicha petición y dejé de asistir a impartir el curso.

Arturo Soriano (Junio 2010).